«El Barcelona tuvo que ganar dos veces el partido para rematar a un Iberostar épico», titular MARCA

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El Barcelona tuvo que ganar dos veces el partido para rematar a un Iberostar épico y plantarse en la final, donde podrá defender el título conquistado la campaña pasada. Los azulgranas, que habían perdido cinco de sus últimos seis partidos ante los tinerfeños las últimas tres temporadas (en el último anotaron sólo 57 puntos), emplearon el arma predilecta de su rival, la defensa, para abrumarlo (80-56, min 34). Todo parecía decidido, pero el Iberostar estuvo a punto de penalizar su exceso de confianza en los últimos minutos.

Cualquier equipo hubiese arrojado la toalla en el tramo final del partido. No lo hicieron Vidorreta ni sus jugadores, que nunca bajaron los brazos y lucharon contra lo que parecía un imposible. Eso debieron pensar los azulgranas, que bajaron los brazos para economizar esfuerzos y se llevaron un susto mayúsculo cuando la inquebrantable fe de los isleños les llevó a enhebrar un parcial de 7-27 para tener opciones (87-83 a 26 segundos del final). Y pudo ser peor para el Barcelona si los árbitros no hubiesen pitado una falta inexistente de Brussino a Ribas en la siguiente jugada que le costó la expulsión a Vidorreta por ponerse de rodillas en señal de protesta.

Ribas y Hanga, superlativos, lideraron el triunfo del Barcelona (cómodo hasta el minuto 36) en el que destacaron también Heurtel, Pangos y Seraphin. Con confianza en ataque y físicamente pletóricos, apabullaron a los tinerfeños hasta ese momento. Iverson y Abromaitis habían encarnado la escasa resistencia del Iberostar hasta ese momento. Pero en los últimos cuatro minutos hubo otro partido en el que los tinerfeños apalizaron a un Barça que no dio crédito a lo sucedido.

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