«El talento canario puede con los inconvenientes de la insularidad», artículo de opinión

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Con escasas sesiones de trabajo, al separarnos el agua, CANARIAS volvió a brillar en el Nacional de Mini 2018 

A las 08:45 horas de este miércoles me encontraba ya delante del televisor, sintonizando GOLTV. La ocasión lo requería. Un grupo de niños canarios volvía a disputar la gran final del Campeonato de España de Minibasket, que reunió a todas las regionales de la España cestista en la bella localidad gaditana de San Fernando, un rincón que un día de hace ya 14 años asumió la responsabilidad de organizar estel Nacional y que, debido a los éxitos, sigue siendo la capital del baloncesto de formación en Semana Santa.

 La trayectoria de los jugadores dirigidos por Edu Trujillo fue para enmarcar. Su juego deleitaba a propios y extraños. basado en el buen quehacer del E-QUI-PO. Llegaron a la cita de Cádiz con la vitola de campeón y defensor del título y no defraudaron a nadie. El objetivo siempre fue claro: el próximo partido. Nada más lejos de ahí. En la fase regular, dentro del Grupo A, una sola derrota, ésta ante Cataluña y por escasos 5 puntos. Se auparon en la segunda plaza, solo superado por su «verdugo» catalán.

El siguiente paso era ser capaces de afrontar con la misma intensidad, a pesar de los encuentros acumulados en tan escaso tiempo, la semifinal ante el primero del Grupo B, la selección de Andalucía, la anfitriona, con presencia mayoritaria de aficionados en las gradas. Los nuestros defendieron con garra y atacaron con descaro, lo que le valió para alcanzar un nuevo éxito, colarse, por méritos propios, en una nueva final. Un 85 a 78 fue el resultado final. Las lágrimas, en esta ocasión de alegría, estaban justificadas. CANARIAS SEGUÍA SIENDO UN REFERENTE NACIONAL EN MINIBASKET.

Sin tiempo para celebraciones, descanso y preparación del último partido. El rival era el siempre temible MADRID, que se impuso en semis a Cataluña por 79 a 68. El arranque de Canarias fue espectacular. ¡Increible! Su juego era espectacular. Nos hacía vibrar de emoción. Y soñar. Sí, soñar con volver a traer para Canarias otro ORO. Y es que los chicos salieron con mucho más acierto, con Lucio González dominando en todas las facetas del juego, lo que permitió llevar al electrónico un parcial de 22-6.

Pero el BALONCESTO tiene esas cosas tan apasionantes como que nada está sentenciado hasta el último bocinazo. Madrid reaccionó. Los cinco partidos en cuatro días pesaron más en las piernas de los jugadores canarios, a pesar de lo cual mostraron ese talento que tienen los deportistas de nuestras Islas Afortunadas.

Lloraron, claro que sí. Lo hubieran hecho también de haber sido los campeones. Juegan como adultos pero sus sentimientos siguen siendo de niños que están a punto de pasar a las canastas de baloncesto y no de Minibasket. Lágrimas que solo duraron los minutos inmediatos, ya que cuando recibían las medallas de plata y el trofeo de subcampeón de España las sonrisas eran de oreja a oreja, reconociendo que habían llegado a la gran final, donde no pudieron llegar las demás selecciones autonómicas, entre ellas la potente Cataluña o Andalucía, que crece año a año.

No me olvido de las niñas. Finalizaron, como ellos, segundas del Grupo A, con el balance de 3-1, solo superadas por el 4-0 de Cataluña. Estar en semifinales era ya todo un éxito. Una alegría para el baloncesto canario. En las puertas de la gran final esperaba la selección de la anfitriona y potente Andalucía, a la postre campeona de España. El partido fue duro para las nuestras, con las piernas pesando en exceso pues cuatro días compitiendo es mucho en estas edades. Ganaron las locales por un rotundo 87-57.

Se salió con la cabeza bien alta porque un revés en semis no empañaba, para nada, el buen papel de las chicas dirigidas por Esteban Cabrera. La competición le daba la oportunidad de pelear por la medalla de bronce, con un rival de cuidado, la Comunidad de Madrid. La victoria sonrió a las madrileñas por 84 a 60. Un cuarto puesto se convertía en el premio a un excelente trabajo. 

La reflexión: «Valorar el precio de la insularidad»

Al término de la final de chicos los compañeros de GOLTV (se volcaron con el Mini, con el gran Fernando Romay como comentarista) entrevistaron a los dos entrenadores. Y me quedé con las verdades del coach madrileño cuando dijo: «Es el premio a muchas horas de entrenamientos y de muchos partidos para alcanzar este nivel de juego que nos ha llegado a conquistar la medalla de oro», al tiempo que piropeaba el descaro, la agresividad y la técnica de los jugadores canarios.

La reflexión es esta: ¿Se imaginan ustedes, estimados lectores, el nivel que hubiese presentado Canarias en este Campeonato de no sufrir las consecuencia de la INSULARIDAD?…

Porque las selecciones autonómicas peninsulares lo tienen tan fácil para entrenar como coger un coche o la guagua (autobús para ellos) y recorrer unos pocos kilómetros para reunir en una cancha a todos los seleccionados. Nosotros aquí, en estas Islitas, necesitamos recurrir al avión o al barco para concentrar a los chicos y chicas en los meses previos a los nacionales. Y, claro, esos desplazamientos suponen unos gastos que para la tesorería de la FCB resulta importante. Y se limitan a trabajar por separado, un grupo en Gran Canaria y otro en Tenerife. Luego, cuando se acercan las fechas, el esfuerzo hay que hacerlo para que los seleccionados se reúnan en una u otra islas. 

Y aquí radica el gran éxito de nuestras selecciones de base. En ser capaces de dar el 150% en cada sesión de trabajo para llegar en las mejores condiciones a la cita nacional. Ser cuartos en niñas tiene tanto mérito como para Madrid, en chicos, y Andalucía, en chicas, conquistar el oro. Fernando Romay, un sabio del baloncesto, definió el juego canario con la frase «talento innato». Algo que da la naturaleza a los insulares. «¿Verdad que en estos chicos has visto al «Chacho»?», apuntó el gigante gallego para homenajear a una raza, la canaria, que hace un espectáculo del BA-LON-CES-TO. 

Ojalá, algún día, las nuevas generaciones puedan tener la oportunidad de revivir lo que los veteranos, esas personas que superamos los 50, tuvimos ocasión de disfrutar en los 80 y 90: ver a los equipos canarios de élite con presencia de gente del terruño. Y pongo por ejemplo al Náutico de los Paqui Sanz, Sánchez del Río, Cabrera, Febles, Aguilar, García Ramos, De la Rosa y un sinfín de gente de aquí. O el Canarias de los Méndez, De las Casas, Bethencourt, Camacho, Aciego de Mendoza, Martín Sa, Óscar Peña, Guillén…

Y también en féminas, cuando el Cepsa Tenerife, plagada de tinerfeñas, se proclamó subcampeón de la Copa de la Reina. O se ascendió con diez canarias a la élite con el Isla de Tenerife o el Junta del Puerto…

Enhorabuena a los técnicos de la Federación Canaria de Baloncesto, así como a su cúpula directiva, presida ahora por Manolo Gómez, y antes por Clemente Mesa, Manolo Hernández Cruz, Fran Padrón… por hacer verdaderos milagros que nos permiten sentirnos a todos los canarios orgulloso de quienes visten la camiseta de la selección en cada una de las citas con el baloncesto nacional. 

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