20 de Febrero de 2019
20.02.2019
A BABOR

Sin sorpresas

2019-02-20

Ninguna sorpresa digna de consideración en la tediosa lectura del discurso de Clavijo en el debate del estado de la nacionalidad canaria. Quien espere grandes dosis de oratoria de los disertos de Clavijo lo lleva más bien crudo. En la tribuna, es un político raso, monocorde, de los que cubren el expediente sin muchas ganas, como queriendo dejar el atril para irse al despacho a seguir en lo suyo. Se aburre como una ostra en el Parlamento y se le nota. Sus intervenciones parlamentarias parecen escritas por alguien que le conoce bien y no quiere complicarle mucho la vida. Son precisas, repletas de datos que cuelgan del discurso como uvas de un racimo de uvas, y con cuatro o cinco concesiones a la política, la floritura, el electoralismo o el espectáculo, colocadas ordenadamente al final del texto, como un anzuelo preparado para ver si la oposición pica.

Después de las necesarias referencias al Estatuto y el REF, a la creación de empleo, a los esfuerzos en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, tanto pasados como presentes y futuros (el futuro siempre queda muy bien en un discurso), y del repaso prolijo a cada uno de los departamentos del Gobierno, Clavijo concluyó ayer pinchando al final de su pieza un lustroso gusano: una poética glosa reclamando el esfuerzo común en defensa de los fueros canarios, para citar sin haberlo citado el maltrato presupuestario a Canarias por parte del Gobierno Sánchez. Esperando a que piquen. Y vaya si el PSOE picó. No doña Lola Corujo, por supuesto. Ella va a la moda parlamentaria de los últimos tiempos y se trajo la réplica al discurso ya preparada, y ni se molestó en añadir un par de líneas. La conejera Corujo es al Parlamento lo que una ferianta a un día de fiesta, extremosa, llamativa y un punto gritona: repite sus ofertas despachándose en la zona de la descalificación y el insulto, calificando a Clavijo de trilero (con el consejero Baltar de pareja en el juego de cambiar de vaso la bolita) y acusándole de haberse arrodillado ante la especulación. Es curioso el adanismo del PSOE en relación al Gobierno de Canarias. Llevan dos años fuera, pero justo antes de salir pasaron dentro seis años haciendo patria y gastando presupuesto. Pero siempre hablan de pobreza, desempleo, miseria y toda la lista, sin recordar que en las dos últimas legislaturas, de lo que no se haya resuelto pudiendo hacerlo, fueron ellos corresponsables una y media.

El jefe de la señora Corujo en el PSOE, Ángel Víctor Torres, si se tragó el gusano, se enganchó la lengua en el anzuelo y salió a defender el ''presupuesto interruptus'' de Sánchez. Volvió a insistir en la suma de las pérdidas que no aprobarlo suponen para Canarias -1.500 millones-, pero esta vez tuvo la prudencia de no incluir entre los sumandos ni las pensiones, ni la subida de sueldo de los funcionarios, ni el salario mínimo. Torres es de letras, y en materia de cuentas prefiere las cifras cerradas, no vaya a colarse sumas que no suman, como en el último argumentario monclovita sobre los presupuestos. Alguien debería decirle que defender con tanto entusiasmo la posición de Iceta en Canarias no es precisamente una estrategia de éxito.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook