20 de Enero de 2019
20.01.2019

Puertos canarios: entre la ilusión, la polémica y la eterna espera

Unos tardaron 306 años, pero ya son realidad (en parte); otros suplican hace tiempo, y con consenso, una mejora; los hay casi quiméricos y otros suscitan la crítica. Pasen y atraquen.

2019-01-20
Puertos canarios: entre la ilusión, la polémica y la eterna espera

Tras muchos años reclamándolo, y aunque no afecta al dominio marítimo para las obras, el nuevo Estatuto de autonomía canario incluye las competencias en las aguas territoriales, convirtiéndose en la única región en lograrlo. Además, el descuento del 75% en los billetes desde el verano de 2017 ha reimpulsado los viajes por mar y, de hecho, en 2018 se llegó al récord de 5,5 millones de pasajeros entre los puertos isleños y la tendencia parece seguir siendo ascendente.

Sin embargo, estos parabienes topan con algunas situaciones poco edificantes en varios de estos equipamientos, con reformas que no llegan, nuevos y anhelados puertos que aún parecen quiméricos o proyectos de ampliación o creación que, como en tantas otras cuestiones, enfrenta a convencidos de su imperiosa necesidad con los que alertan de ser nuevos ejemplos de desarrollismo irracional, contraproducente y casi suicida. A esto se suman ahora las dudas con el gas y los puertos de Granadilla o Arinaga. En definitiva, un diverso y complejo panorama que repasamos en estas líneas entre ilusiones, polémicas de diferente tono y esperas más que sempiternas.

Agaete. Siempre ha ocurrido, con más o menos intensidad, pero en la actual legislatura regional se han sucedido los debates (algunos duros y agrios) por la mala situación de algunos de los puertos competencia de la Comunidad, por proyectos que siguen durmiendo sueños injustos o nuevas obras e infraestructuras que no tienen precisamente consensos claros. Sin duda, la palma de esto último se la lleva la ampliación del puerto de Agaete (noroeste de Gran Canaria). Como bien probó el último pleno parlamentario, y como demuestra la creciente oposición popular y de instituciones como el Cabildo, con grupos que han girado hacia un rechazo convencido, como el PSOE, lo previsto (44 millones y 40 meses de obras) queda lejos de la distensión, aunque el Gobierno canario cree imprescindible las obras y está convencido de que comenzarán en unos 3 meses. Así lo indica a El Día el director general de Puertos, Manuel Ortega, quien subraya que los pescadores se muestran de acuerdo con el nuevo gran dique para que pueda atracar bien un ferry de elevado porte porque ganarán protección en su renovada dársena, que se une a la deportiva y comercial. Mientras la consejería subraya que la demanda es demasiado alta (subió un 17% de 2017 a 2018, hasta 1,3 millones de pasajeros) y tilda la protesta de "politizada" y fundamentada en la "desinformación", la plataforma en contra y la izquierda (PSOE, NC, Podemos...) habla de aberración y está segura de pararlo en los tribunales.

Corralejo. Otro de los puertos que más han salido en debates plenarios y en comisión desde 2015 es el de Corralejo, al norte de Fuerteventura. La oposición, incluida ASG y, especialmente, el PP, pero también PSOE, NC y Podemos (siempre con más acento en la sostenibilidad), han criticado el estado de este equipamiento, su clara insuficiencia pese a tratarse de una de las zonas de mayor flujo por los enlaces con el sur de Lanzarote y la lentitud de las mejoras. Puertos Canarios prevé ampliarlo para que quepan tres grandes atraques, simultaneando así los ferrys, pero esto va ligado a la reforma que se ejecuta desde 2017 en el puerto cercano de Playa Blanca (Yaiza, Lanzarote). Además, se pretende habilitar otros 150 atraques pequeños con una reforma que Ortega presenta como segura en 2019, que contará con 15 millones de euros y que concluirá en 2022. Sin embargo, para la oposición se trata de una de las claras asignaturas suspendidas y pendientes del Gobierno canario, más allá de la polémica actual (aunque insular) con las visitas desde este puerto al islote de Lobos.

Playa Blanca. Fue una de las obras más demandadas y criticadas en la primera mitad del mandato, sobre todo por Gladys Acuña (NC, por entonces alcaldesa de Yaiza, al sur de Lanzarote). Ortega recuerda que el concurso de la ampliación y explotación (39 millones) quedó desierto y que, al final, optaron por licitar solo los dos nuevos atraques (habrá 4) por 15 millones. El comienzo de esta reforma parcial apaciguó un poco las exigencias, aunque siguieron por el ritmo, alcance y características de algunas de las actuaciones. Hoy, y dado el enorme flujo de pasajeros con Corralejo, se espera con ansias la conclusión de estos trabajos (prevista para 2021), pero completar luego lo pendiente, dado que se trata de uno de los pasillos de enlaces por mar de las Islas más usados y se coincide en la necesidad de que cuente con infraestructuras al mismo nivel.

Órzola. Las críticas han sido mucho más suaves en el caso del pequeño muelle que lleva al paraíso de La Graciosa desde el norte de Teguise (Lanzarote). De hecho, Ortega resalta la satisfacción de los pescadores y que haya 70 atraques para una media de 50 barcos. Eso sí, se prevé una nueva rampa por 600.000 euros. En Caleta de Sebo (La Graciosa), y aunque se quiere mejorar la organización, el margen de maniobra es escaso, dada la elevada protección de la Isla desde la UE.

Gran Tarajal. En contraste, y de forma creciente, los debates han sido encendidos respecto al estado del puerto de Gran Tarajal (Tuineje, Fuerteventura). Desde que, por un temporal, se hundiera una gabarra el 28 de febrero de 2018, con el consiguiente riesgo por posible contaminación, así como con los problemas de maniobra para un crucero (el pasado 3 de diciembre) cuya eslora era una tercera parte mayor que el dique principal (tuvo que ser remolcado para zarpar), todos los partidos se han volcado en censurar el estado de este muelle y la actuación regional. Ortega, por su parte, espera que se pueda proteger la dársena interior, donde atracan grandes yates y veleros, y, en una segunda etapa, ampliar el brazo principal, que se encuentra abierto al sur y ve dificultadas las maniobras. No obstante, advierte de que la UE aplica a esta zona su máxima protección ambiental, lo que puede limitar los márgenes. En la actualidad, se diseña el proyecto.

Morro Jable. Otro de los pasillos más utilizados en Canarias es el existente entre Las Palmas y Morro Jable (Pájara, al sur de Fuerteventura). En este caso, el puerto majorero se encuentra en condiciones adecuadas, aunque se contempla un millón para mejorar o ampliar las barreras.

Los Cristianos. En la Provincia tinerfeña, el foco de la crítica por carencias o problemas se ha dirigido, en gran parte, a la situación del puerto de Los Cristianos (Arona, Tenerife), que lleva a La Palma, La Gomera y El Hierro. Su gran uso, las tremebundas colas que se dan en las horas o fechas punta, que casi salen del núcleo urbano principal, y los problemas de espacio, coincidencia horaria de líneas (muchas veces se han quedado en tierra camiones con carga). No obstante, y aunque los debates en el Parlamento se han multiplicado, se trata de un puerto competencia del Estado que, eso sí, Ortega considera que debería pasar a la Comunidad, sobre todo si el anexo, el de Fonsalía, lo hace y gestiona finalmente el ministerio de Fomento. Mientras, y aunque el Cabildo y ayuntamiento buscan soluciones a los colapsos, los pasajeros (muchos de ellos turistas) siguen sufriendo situaciones y estampas poco edificantes en unas islas turísticas.

Fonsalía. Aunque hay grupos ecologistas y partidos que dudan o rechazan su necesidad, como Podemos (que prefiere ampliar y reformar el de Los Cristianos), el puerto de Fonsalía (Guía de Isora, Tenerife) es uno de esos ejemplos de infraestructuras pendientes, con la mayoría de partidos a favor, que parecen dormir el sueño de los justos (o injustos, según se vea). Ortega recuerda que se decidió que pasara a la Comunidad, que se elaboró un prediseño básico para licitarlo, pero que, por la adscripción del dominio marítimo terrestre (llevada al Constitucional), se retrasó 3 años y, luego, "Costas nos ha pedido más documentación". Durante años, el alcalde de Guía, Pedro Martín (PSOE), ha criticado al Gobierno central del PP por paralizar el proyecto y también al regional por no reivindicarlo como, a su juicio, debía. Ahora, la exconsejera regional del área y presidenta de Puertos del Estado desde la censura a Rajoy, Ornella Chacón, cree que Fomento debe recuperar las competencias y ejecutarlo, pero no se sabe cuándo. 210 millones, una gran dique, 5 áreas de atraque con 700 puestos en la dársena recreativa esperan, aunque no sin, seguro, más polémicas. Para Ortega, el interés de Costas con PP o PSOE ha sido el mismo.

Puerto de la Cruz. Como el de Fonsalía, es otra de las asignaturas pendientes, aunque esta es mucho más sangrante por la importancia histórica, turística y también portuaria en el pasado del que sigue siendo motor económico del Norte tinerfeño. Los anuncios, proyectos presentados, los cambios, las intenciones frustradas, eternos retrasos, la comparación con Garachico y otros casos han desanimado y envalentonado a muchos, pero sigue sin moverse una piedra. Ortega recalca que se trata del proyecto de mayores dimensiones y le parece bien la decisión del Cabildo de adelantar la parte marítima (6 años de plazo y opción de cruceros y grandes veleros) frente a la terrestre, de manera que ésta (de 3 años), pueda desbloquearse en ese tiempo. Sin embargo, "Costas duda ahora de si dar permiso".

Garachico. Tras la histórica destrucción del antiguo muelle por la erupción del volcán Trevejo (1706), Garachico vio declinar su esplendor y comenzó a exigir un nuevo puerto. Tres siglos después, también tras muchas luchas e incumplimientos y sin conexión con La Palma, se inauguró el sueño en 2012, pero quedó pendiente la parte trasera, con la que se pretendía reforzar la dinamización local que, eso sí, muchos siguen poniendo en duda, aunque es de los municipios más visitados. Ortega, por el contrario, remarca que existe "un 85% de ocupación de los atraques y del 100% en verano". Además, y tras quedar desierto el concurso, ahora hay una oferta de una empresa por 5 millones para crear un centro comercial y aparcamiento, obras que espera comiencen en 2019.

Tazacorte. Otro de los debates clásicos en este mandato acerca del desarrollismo o sobredimensión de infraestructuras se ha dado con el puerto de Tazacorte (La Palma). El consejero del área, Pablo Rodríguez, ha alardeado de la llegada de algún crucero, pero la izquierda le afea el gasto (50 millones) en un equipamiento infrautilizado y sus efectos. Lejos de eso, Ortega detecta en este caso otro uso político intoxicado y "desinformado", cree el puerto y su ampliación "muy necesarias" y resalta las actuaciones para, por ejemplo, mejorar desde 2019 la depuración de aguas, contar con escuela de vela o con instalaciones idóneas para los pescadores.

Valle Gran Rey. Alejado de polémicas parlamentarias, lo que sí se ha dado en este mandato con este puerto gomero es un reimpulso con la recuperación de las líneas de Fred Olsen y Armas que llevan a San Sebastián. El éxito ha sido innegable y, de hecho, Ortega pone el foco en mejorar o ampliar servicios complementarios, como la estación ("que se ha quedado pequeña") o el espacio para empresas de alquiler de coches.

Playa Santiago. El pequeño muelle de esta zona turística de Alajeró (La Gomera) también se ha beneficiado de esas líneas entre Valle Gran Rey y La Villa, aunque el Gobierno canario pretende mejorar y ampliar la zona de atraque que usa Fred Olsen.

La Restinga. El puerto de la célebre punta sur de El Hierro (en El Pinar) está bien dimensionado, aunque sí se prevé mejorar su salubridad con 500.000 euros.

La encrucijada del gas en Arinaga y Granadilla

Ortega no solo subraya el creciente éxito con el número de pasajeros en los puertos canarios, sino la evolución al alza de la inversión. De hecho, señala que, frente a los "3 o 5 millones que se invertían antes", entre 2018 y 2020 se gastarán unos 400, con 40 directos. Sin embargo, y aunque pertenecen al Estado (con financiación multimillonaria de diversas administraciones), otra de las principales dudas, polémicas y casi encrucijadas en esta legislatura ha sido el presente y futuro de los puertos industriales de Arinaga (Gran Canaria) y Granadilla. Surgidos y justificados, en gran parte, por la llegada del gas (por el gas ciudad y no solo por la recarga para barcos), el paso del tiempo, la enorme evolución de las energías limpias y los cambios en la percepción de algunos partidos (como el Psoe) han reforzado la sensación de que ya es demasiado tarde y que estos enormes equipamientos pueden quedarse infrautilizados y darle la razón a los que los rechazaban con fuerza desde el principio. El Gobierno, por el contrario, y al igual que el PP (ASG se desmarca en este caso), sigue insistiendo en el gas como energía de transición imprescindible para ir dejando el petróleo. No obstante, el bloqueo de administraciones claves, como el Cabildo grancanario, dejan el futuro en el aire, al menos en esa isla. Asimismo, la presencia de grandes buques, mucho menor de lo anunciado para estas fechas, refuerza a los críticos, que temen que sirvan básicamente para reparar plataformas petrolíferas. Eso sí, han surgido voces como la del expresidente de la Autoridad Portuaria tinerfeña y miembro del PSC, Pedro Anatael Meneses, que plantea aprovecharlos mucho más para transportar mercancías al sur que ahora van por autopistas.

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