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ANTONIO PEDRO TEJERA REYES *

Turismo en Canarias: análisis de resultados

* Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo
8/jun/12 1:55 AM
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SUPONGO que a cualquiera que viva en Canarias no se le esconderá que vivimos totalmente del turismo. Claro que existen muchas personas que piensan que su actividad no tiene nada que ver con este movimiento de la sociedad que ha transformado al mundo. Nada más lejos de la realidad, a poco que profundicemos un poco sobre el tema.

Aquí, en Canarias, no se escapa nadie que no deba su nivel de vida a la actividad que el turismo genera y que, sin lugar a dudas, acabó con la pobreza en las Islas, convirtiéndolas de un país de emigrantes a otro bien distinto, de inmigrantes. Es lo que hay.

En toda esta transformación, miles de personajes han pululado alrededor de esta brillante situación haciendo lo que se dice "su agosto", en muchos de los casos sin ningún tipo de contemplaciones, con el mínimo esfuerzo y con el solo propósito del lucro personal.

Después de decenas de años trabajando honestamente alrededor del sector y analizando cuanto sucede dentro de él y en su propio entorno, nuestra experiencia nos llama a considerar una reflexión que viene a ser como una conclusión del panorama que nos ha ilustrado sobre el desarrollo del mismo en las Islas, de la mano, claro está, de los más relevantes personajes que gestaron el turismo en Canarias, desde los años cincuenta del pasado siglo. Toda una larga y esclarecedora historia.

No nos extraña, por ejemplo, la recesión que se empieza a notar en la llegada de turistas a Canarias. Nuestros constantes estudios sobre la situación del movimiento del turismo mundial nos acercan a un conocimiento real del tema, que nos lleva hasta considerar los motivos de las grandes inversiones turísticas de poderosas empresas en la zona de Centroamérica, hasta el sostenido avance del crecimiento del turismo mundial, que este año, según las estimaciones de la Organización Mundial del Turismo, supondrá la cifra, por primera vez en su historia, de mil millones de llegadas internacionales en la industria mundial de los viajes.

En los primeros meses de este 2012, el turismo internacional creció en un 5,7%, pese a los rigores económicos de los mercados de Europa y Norteamérica.

Según datos ofrecidos por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), la industria mundial del turismo marcará un récord en su historia en este 2012 al alcanzar los dos billones de dólares en su aporte a la economía mundial, manteniendo su cuota de 100,3 millones de puestos de trabajo, lo que supone que, tomando en cuenta ?según el propio WTTC? el más amplio impacto de esta industria a lo largo de la economía y las producciones asociadas de otros sectores, la contribución pronosticada ascienda a 6,5 millones de millones y 260 millones de empleos directos, uno por cada doce puestos de trabajo a nivel mundial.

Con este panorama a la vista, nos trasladamos con nuestra pesada carga a contemplar cómo un destino turístico de la más alta consideración y unas expectativas siempre en alza han llegado al deterioro en que se encuentran actualmente, colocado en una pendiente en la que solo parece existir la idea de sobrevivir a las oscuras circunstancias que se presumen.

El análisis consecuente de esta lamentable situación nos lleva de la mano a considerar las causas de la misma, en cuyo primer plano aparece, sin ningún género de dudas por nuestra parte, la falta de la profesionalidad necesaria para dirigir este importantísimo sector del desarrollo de la sociedad mundial, en la cual se concentra todo un larguísimo entramado en el que intervienen desde los conocimientos políticos hasta los empresariales, con una notable participación del componente social de todos los dirigentes del mismo. Una situación que tiene sus orígenes en la determinación interesada de los poderes fácticos de centrar la dirección y gerencia del desarrollo sostenible de la actividad turística, en entes y personajes cuyos únicos valores consisten en títulos académicos ?puestos políticos a los cuales se ha llegado no se sabe bien de qué manera? u otras prebendas nacidas de lazos personales o familiares.

Se ha despreciado y no se ha tenido en cuenta para nada aquella experiencia que consiguió colocar el destino Canarias como número uno en las apetencias del turismo europeo. Personajes que gestaron lo que se llamó "el milagro del turismo" han pasado a la historia y hoy solo son el recuerdo de aquellas memorables jornadas internacionales, donde los atractivos turísticos de las Islas Canarias despertaban la ilusión por conocer, de punta a punta del mundo, "las islas afortunadas", "el paraíso del Atlántico". Eran tiempos de conocimiento, de personajes que sabían lo que el turismo internacional quería encontrar en las Islas. Así nació su leyenda, su mítica estampa proyectada de una forma precisa y consecuente en ferias, congresos, exposiciones, y hasta con un tren recorriendo la península Ibérica, o con carteles en la plaza Roja de Moscú, acompañado todo ello de unos personajes que sabían cómo vender las Islas. ¡Qué tiempos aquellos!

Agobiados hoy por los "destinos emergentes", que nos quitan los clientes delante de nuestras propias narices, el debate que se sostiene sobre el futuro del turismo en Canarias requiere de unas acciones que deben de tomarse desde dentro, con las personas profesionales del turismo que conozcan a fondo el tema y que afortunadamente todavía existen en Canarias.

Nada se podrá conseguir si no se toma el poder por el empresariado del sector que esté debidamente capacitado para ello, y cuyos conocimientos estén cimentados en esa experiencia que se consiguió en las Islas, en los años 60 y 70 del pasado siglo, llevándolas de la más deprimida pobreza al Estado de bienestar que se llegó hasta hace poco a vivir en ellas, y el cual ha desaparecido ante la increíble especulación del suelo, el destrozo del paisaje, la falta de profesionalidad en el sector turístico y toda una larga serie de despropósitos que nos llevan hasta el abandono y la falta de sensibilidad que invade nuestras calles y plazas llenas de basuras.

Hoy, sumidos en la tristeza de ver desaparecer hasta nuestras más emblemáticas señas de identidad, nos persiguen las insólitas imágenes de equilibristas subiéndose por barras niqueladas con vestidos circenses, vallas artísticas (¿?), maderas circundando nuestros costosos "stands" en las más importantes ferias turísticas del mundo, sin olvidarnos de la famosa X y la coma acostada que hasta el Club Deportivo Tenerife luce en sus camisetas, y que decenas de entendidos personajes del turismo mundial nos han preguntado qué significan y no hemos podido contestarles. El Teide está muy visto, nos dijeron cuando tímidamente reclamamos sobre este monumental esperpento. Quizás la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad o el Cristo Redentor estén menos vistos. Digo yo.

ANTONIO PEDRO TEJERA REYES *