LA DECISIÓN del Tribunal de la Haya sobre Kosovo da alas a los soberanistas. Así lo manifestaba ayer un periódico español de tirada nacional. Estamos de acuerdo por lo que respecta a Canarias, pese a que, con su pertinaz silencio, los medios de comunicación españoles insisten en minimizar lo que es inevitable: la constitución de este Archipiélago en una nación soberana.

De nada sirve a nivel internacional que Serbia insista en que Kosovo es parte de su territorio. La sentencia de la Corte Penal Internacional, dada a conocer el jueves de esta semana, ha sido clara y contundente. Tampoco le servirán al Gobierno de Madrid, cuando llegue el momento, sus argucias políticas y diplomáticas para mantener a Canarias como la finca particular de los peninsulares. La razón termina por imponerse antes o después. De momento, la UE, presionada por algunos países miembros, como España, y también por Rusia -nación con la cual existen importantes acuerdos comerciales en estos momentos, sobre todo en lo relativo al suministro de gas natural-, aún no se ha pronunciado a favor o en contra de la decisión de la Corte Penal de La Haya. Lo hará, a pesar de la oposición de un Gobierno -el de España- que no pinta nada y cada vez pinta menos. España teme que el ejemplo de Kosovo cunda en territorios secesionistas como Cataluña, el País Vasco e, incluso, Galicia, así como en Canarias, si bien la situación de las Islas es radicalmente distinta. Aquí no procede hablar de secesionismo o separación, sino de independencia, pues no hay una continuidad continental entre la Península y Canarias. Al contrario: existe 1.400 kilómetros de mar.

No podemos perder de vista que lo de Kosovo es algo que ha ocurrido dentro de Europa donde, entre otras cuestiones secesionistas se plantea la independencia de varias regiones en otros tantos países. Una situación cien por cien asimilable al problema de la soberanía nacional de Canarias. Por lo tanto, los machangos que han acusado a EL DÍA de secesionista tendrán que envainársela. No estamos en el mismo continente que España. Estamos separados de lo que es un todo. Lo que procede aquí, volvemos a repetirlo, es la independencia; y cuanto antes, mejor.

La misma prensa española que silencia el colonialismo de Canarias y los esfuerzos de los canarios para quitarse de encima el yugo de la Metrópoli, afirma que la decisión del Tribunal de la Haya sobre Kosovo da alas al soberanismo. Cierto. Además, eso significa que la aspiración de los pueblos a la autodeterminación, con o sin motivos históricos, que los hay en todos los casos, es suficiente para producir esas secesiones de hecho y de derecho a las que estamos asistiendo.

Lo de Kosovo viene gestándose desde hace muchos años. Fue definitiva la declaración de independencia cuando Bush, en su calidad de presidente de Estados Unidos, le dio la razón a Kosovo en su separación de Serbia. El despotismo de los serbios condujo a esto. De igual forma, Canarias es un caso de flagrante despotismo y hasta de lesa humanidad por parte de España. Lo es desde hace seis siglos, por la forma en que fueron ocupadas estas Islas. Por eso el colonialismo español sobre este territorio no debe durar ni un día más. ¿Por qué la prensa nacional española habla en primera página de Kosovo y de su secesionismo, así como otras islas y territorios que, como decíamos antes, son susceptibles de adquirir también su independencia, y sin embargo no dice nada de Canarias? ¿Por qué Canarias forma parte de España? De ninguna manera. Eso es un absurdo absoluto. ¿No merecen los canarios que la prensa española también se ocupe de su aspiración a ser libres? ¿En base a qué se niegan los medios de comunicación españoles a recoger nuestro clamor por la libertad? ¿Es que no tenemos derecho a poseer una nación propia? Claro que sí. Tenemos más derecho que ningún otro territorio en el mundo, ya que esta fue la primera colonia europea. El primer crimen colonial de españoles y europeos.

Por último, no olvidemos que el derecho de Kosovo a ser independiente está avalado por la ONU. La ONU y las acciones del propio pueblo canario serán la clave para nuestra libertad.