Desde el año 2000, cuando obtuvo mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, no había tenido el PP ocasión de celebrar unos comicios de carácter nacional, derrotados en los europeos de 2004 y en las elecciones generales tanto de ese mismo año como en las celebradas en 2008. Ayer, las urnas le dieron a los conservadores la alegría que llevaban nueve años esperando con unos resultados que, sin duda, refuerzan a su presidente, Mariano Rajoy, como líder.

Las reacciones en uno y otro partido eran las esperadas a medida que se conocían los resultados: si el PP se afanaba en "vender" su victoria como un primer paso hacia el ascenso a La Moncloa, los socialistas trataron de hacer llegar dos mensajes tras su derrota.

Por un lado, que no se trataba de unas elecciones generales, sino de unos comicios cuyo fin era seleccionar a los representantes en Europa. Por el otro, que la crisis económica y su impacto en la ciudadanía les ha pasado una factura que no merecían.

Sea una u otra la lectura, el escrutinio no ha dejado lugar a dudas acerca de quién se alzó con la victoria anoche. Con la totalidad de los votos contabilizados, el PP había obtenido más de 6,6 millones de votos, 577.000 más que los socialistas, que se quedaron con poco más de seis millones.

La abstención, por su parte, fue similar a la de 2004, alcanzando el 54% frente al 54,86% de la aquella cita.

Esto se ha traducido en un porcentaje del 42,23% frente al 38,51% del PSOE, 3,72 puntos más de los conservadores frente a sus grandes rivales.

Así las cosas, los socialistas tendrán cuatro escaños menos en el Parlamento europeo que en 2004, cuando obtuvieron 25. Por su parte, los populares ocuparán en la Cámara 23 asientos, uno menos de los que ganaron hace cuatro años, un descenso que, en realidad, sólo es achacable al hecho de que España haya pasado en ese tiempo de tener 54 a 50 representantes por la nueva distribución de escaños entre los miembros de la UE.

No obstante, los socialistas consideran que el resultado y la diferencia con respecto al PP es "asumible" para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al no superar los dos escaños y que, por tanto, éste y su Gabinete habrían logrado "salvar los muebles", según fuentes de Ferraz que cita Efe.

Una diferencia "asumbible"

Las fuentes citadas explicaron que la diferencia de dos escaños con respecto al PP (23 a 21 eurodiputados) es asumible, especialmente en un contexto de crisis como el actual, que el PP no ha conseguido rentabilizar.

Interpretaron asimismo que, pese a no haber logrado una holgada victoria, estos resultados suponen un "respiro" para el presidente del PP, Mariano Rajoy, que podría ver reforzado su liderazgo.

Por su parte, la vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, incidió desde el momento en el que se conocieron los primeros resultados que éstas eran unas elecciones europeas y no "un examen al Gobierno", al que trataba de aislar de una interpretación de las cifras en clave de voto de castigo.

No es éste, sin embargo, el análisis que realizaba anoche el PP. Si a primera hora era el presidente de la comunidad autónoma de Galicia, Alfredo Núñez Feijoó, quien se mostraba convencido de que los resultados son el primer paso para hacerse con el Gobierno, poco después era el líder de los conservadores, Mariano Rajoy, quien realizaba una lectura semejante.

Rajoy dijo que con los resultados de las elecciones "una nueva mayoría de españoles ha expresado su voluntad de cambio" y que por ello el Partido Popular ganará "pronto" las generales.

Si así estaban las cosas en las dos principales fuerzas políticas de carácter nacional, la plataforma nacionalista más importante, en la que se encuentra integrada CC y que encabezan CiU y PNV, repite prácticamente los mismos resultados que en 2004, cuando junto a ambos no se encontraban los canarios. De esta forma, catalanes y vascos estarán sentados en el Parlamento europeo, no así la representante de CC, Claudina Morales, que iba en el cuarto puesto.

IU, por su parte, vio algo mermados sus apoyos con respecto a los anteriores comicios europeos, aunque conservará los dos asientos que ya ocupaba en la Cámara.

La sorpresa de la noche vino, sin embargo, del quinto partido de España en número de votos, Unión Progreso y Democracia, cuya cara más reconocida es la ex dirigente socialista vasca y ex parlamentaria europea Rosa Díez, cuyo candidato nacional, Francisco Sosa Wagner, podrá asistir a las sesiones del nuevo Parlamento tras lograr un escaño y superar los 438.000 votos, un resultado nada desdeñable.