Cada día son más frecuentes los ránking sobre la calidad de los servicios que ofrecen las universidades, aunque en España son menos frecuentes que en otros países. Uno de los más consultados es el que se incluye en el informe anual de la Fundación CyD (Conocimiento y Desarrollo), un organismo nacido de la iniciativa empresarial y presidido por Ana Patricia Botín que tiene como principal cometido estudiar y fomentar la contribución de las universidades españolas al desarrollo económico y social.

En su último informe, correspondiente al año 2008 y con datos relativos al curso 2006-2007, la Fundación coloca a la Universidad de La Laguna (ULL) en la zona baja de las instituciones del país en calidad docente, investigadora y del doctorado. En concreto, en el primer aspecto ocupa el puesto 37 de un total de 46 universidades; en el segundo, el 34 de 47; y en el tercero, el 35 de un total de 37.

Pese a que los datos no son excesivamente positivos, sí reflejan ligeros progresos en algunos de los factores analizados. Es el caso de la tasa de rendimiento de los alumnos -porcentaje de créditos aprobados respecto a los matriculados-, que en el informe de 2007 era de un 54%, la quinta más baja, y ahora se sitúa en el 28,4%, la cuarta más reducida. También ha mejorado algo la ratio entre estudiantes y personal docente e investigador (PDI), que ha pasado de 14,2 alumnos por profesor a 13,32, o el gasto por estudiante, que evoluciona desde 5.038 a 5.637 euros.

Sin embargo, otros datos empeoran, como uno de los más preocupantes, el elevado nivel de abandono de los alumnos -porcentaje de los que no se matricularon en los dos últimos cursos de unos estudios respecto al total de estudiantes que se inscribieron en los cursos académicos de inicio-, que ha crecido en casi medio punto, de un 28 a un 28,47%.

En cuanto a la calidad investigadora, el informe de la Fundación CyD resulta casi tan negativo para la ULL como lo ha sido, por ejemplo, el reciente estudio de un equipo de la Universidad de Granada que la ubicaba en el penúltimo lugar de las universidades españolas en este aspecto, sólo por delante de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

No obstante, hay indicadores relacionados con la calidad investigadora en los que la Universidad de La Laguna no sale tan mal parada. Es el caso del porcentaje del PDI que dispone del título de doctor, un 74,8%, el quinto más alto del país.

En cambio, en el número de tesis producidas -por cada cien doctores-, la ULL vuelve a situarse en los lugares bajos del ránking: sólo 7,22, el quinto registro más reducido. Tampoco puede hacerse una lectura positiva de los datos sobre ingresos de I+D (investigación y desarrollo) por cada profesor o investigador, uno de los tradicionales puntos flacos de la institución académica lagunera, que, con 5.131 euros, ocupa el cuarto lugar por la cola en este aspecto.

Por lo que se refiere al doctorado, los malos resultados que obtiene en este estudio la ULL se explican por la escasa proporción de doctores titulados durante el periodo 2002-2006 respecto al número total de profesores doctores con los que contaba en el curso 2006-2007, un 34,49%, así como por el bajo porcentaje de atracción de estudiantes de doctorado con residencia fuera de España, un 3%, cuando hay universidades del país que rozan, e incluso superan, el 50%.

Si el análisis no se detiene en la Universidad de La Laguna, sino en el conjunto del sistema universitario de las Islas, las conclusiones tampoco pueden ser satisfactorias. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria obtiene registros todavía peores: es la antepenúltima en calidad docente, la tercera por la cola en investigación y la sexta en doctorado, el único apartado en el que sale beneficiada respecto a la Universidad de La Laguna.