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Toda la India celebra Holi, el festival de las sonrisas y los colores

Nueva Delhi, EFE
2/mar/07 12:45 PM
eldia.es
La actriz hindú de Bollywood Neha Dhupia se sumó a la fiesta en Nueva Delhi./EFE
La actriz hindú de Bollywood Neha Dhupia se sumó a la fiesta en Nueva Delhi./EFE

Nueva Delhi, EFE Un año más la India celebra Holi, el festival del color y la amistad, en el que todo el país sale a la calle y la gente expresa su alegría por la llegada de la primavera jugando con agua coloreada y mostrando sonrisas contagiosas.

Ninguna ocasión como ésta une a las gentes en la India sin importar su religión, casta, edad o nacionalidad: en Holi lo importante es divertirse, desear felicidad al prójimo y disfrutar pintándose con colores uno mismo y a todo el que se deje.

Holi se celebra cada año al llegar la primera luna llena del mes de marzo, aunque las ceremonias se inician el día anterior, con una oración familiar en la que es tradición arrojar una espiga al fuego como ofrenda a las divinidades que protegerán los primeros frutos del año.

Además de ser la fiesta más universal de la India, pues pese a su origen hindú es celebrada y querida por toda la población, Holi es una de las imágenes más características y exportadas de este país, gracias al fotógrafo Steve McCurry o a algunos anuncios publicitarios.

Durante el día de Holi, y a menudo desde el día anterior, un espíritu infantil se apodera de todo el que desee "jugar a Holi" y sale a la calle pertrechado con una pistola de agua o "pichkari" (este año están de moda las de fabricación china: espectaculares pero inofensivas) o simplemente con un cubo.

Junto a las fuentes o bocas de riego, niños y mayores mezclan el agua con colorantes en polvo y "atacan" amistosamente a los transeúntes deseándoles un "happy Holi" (feliz Holi) a gritos, mientras les tiznan la cara, el pelo y la ropa de color rojo, amarillo, verde, azul...

Para gente como Ashok, que ha vivido en España durante años y acaba de volver a su India natal, "ésta es una de las cosas que más echaba de menos porque no hay nada comparable a la alegría de la gente por la calle, mezclada con los primeros rayos de sol de la primavera y las manchas de color por todas partes".

Aunque no es necesario, algunos deciden beber "bhang", una bebida compuesta por leche mezclada con azúcar y raíces de cannabis que con sólo un par de tragos embriaga a los más juerguistas y a los más devotos, que aseguran tener visiones místicas con ella.

El "bhang", aunque ilegal, está permitido durante esta fiesta en la que casi todo vale, y el resto del año solamente los "sadhus" (santones hindúes) disfrutan de su poder alucinógeno, si bien con fines espirituales.

La prensa y la televisión indias alertan sobre los posibles efectos nocivos de algunos colorantes fabricados con sustancias como sulfato, cromo e incluso mercurio, que pueden irritar los ojos o afectar a la piel, y aconsejan utilizar, aunque sean más caros, colorantes naturales y de "henna".

El director del departamento de Toxicología Industrial de Luccknow (Uttar Prades, norte del país) asegura que "aprovechándose de la gran demanda que se produce en Holi, a veces se venden mezclas tóxicas como colorantes".

Para evitar sorpresas desagradables, lo mejor es tener a mano aceite de coco, que ayuda a disolver las manchas de los colorantes en la piel y el pelo, y por supuesto llevar ropa vieja durante estos dos días de fervor colorista, ya que la "presa" más codiciada por los juguetones es la ropa blanca y nueva.

Carlota, una estudiante chilena de la universidad de Delhi, asegura no haber visto nada igual: "es tan divertido que me gustaría que durase más días, y desde luego quisiera que se celebrase también en mi país".

Las nutridas comunidades indias de ciudades como Londres o Berlín han exportado esta festividad a Europa, que contribuye a dar a conocer la cara más amable de un país que, estos días más que nunca, exhibe una gama de colores y sonrisas difíciles de olvidar.