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El barrio chabolista de los magos y titiriteros de Nueva Delhi desaparece

David Asta Alares, Nueva Delhi, EFE
20/dic/17 10:21 AM
eldia.es

Las chabolas sin agua corriente ni baños del barrio de los titiriteros de Nueva Delhi han dado cobijo a artistas y magos desde hace décadas, pero su reciente demolición por el ayuntamiento ha dejado a sus habitantes divididos entre la esperanza de un futuro mejor y la angustia de quedarse en la calle.

La colonia Kathputli, que en hindi significa marioneta, acogía a unas 3.500 familias entre las que había multitud de músicos, bailarines, prestidigitadores y titiriteros, pero también a sirvientes domésticos y trabajadores industriales.

Era un barrio con un ambiente mágico pero que no contaba con baños, desagües o agua corriente.

"Hay muchos barrios chabolistas normales. Pero nosotros somos artistas, hemos viajado por todo el mundo y representamos a la India incluso en Europa", resumió a Efe Vijay, un director de teatro de 26 años nacido en el barrio.

Pero Kathputli dejó de existir hace unas semanas cuando las excavadoras de la Autoridad de Desarrollo de Delhi (DDA), un organismo público que controla el desarrollo urbano de la capital india, redujeron las chabolas a escombros.

La DDA eligió en 2009 ese barrio chabolista para ser el primer asentamiento irregular de la capital en ser reconstruido sin desplazar a sus antiguos habitantes a causa de su "localización privilegiada" cerca del centro de Nueva Delhi, precisó a Efe el portavoz de la DDA, Prakash Agrawal.

Los planes del organismo de desarrollo incluyen la construcción de un rascacielos de 54 plantas y 2.800 apartamentos repartidos en edificios de 15 pisos que serán entregados a los habitantes de Kathputli "de forma gratuita", añadió Agrawal.

Pero cuando este plan, desarrollado de forma conjunta por el Estado y la constructora privada Raheja, fue anunciado, los vecinos comenzaron a dudar de si cumplirían sus promesas.

Además en los documentos tampoco aparecía el tamaño de los apartamentos, un detalle importante para esta comunidad de artistas donde las casas suelen estar invadidas por enormes marionetas y los músicos suelen practicar con sus instrumentos en plena calle.

"Al principio pensamos que no nos iban a dar los pisos, porque la DDA nos pedía que nos mudásemos a un campo de transición sin darnos contratos. Es por eso que organizamos una protesta en 2014", explicó Vijay.

"Luchamos duro por hacernos oír, pero en diciembre de 2016 conseguimos un buen acuerdo", dijo, tras el cual la mayoría de los vecinos aceptaron abandonar el barrio.

Vijay acabó mudándose, junto al resto de su familia y la mayor parte de los habitantes de Kathputli, a un campamento de transición situado a unos tres kilómetros del barrio, donde deberá esperar al menos dos años a que las casas que la DDA prometió sean construidas.

En el campamento el ambiente es optimista, y el movimiento de músicos que corren con sus tambores hacia alguna de las numerosas bodas que se celebran en esta época del año es continuo.

Puran Bhat, un conocido titiritero que muestra orgulloso las fotografías de sus actuaciones en países como España o Francia, afirmó que no se arrepiente de haber cambiado el que fue su hogar desde muy pequeño por el campo de transición.

Rodeado por algunas de sus coloridas y enormes marionetas (algunas pueden alcanzar varios metros de altura) en su casa temporal de un solo piso y doce metros cuadrados, Bhat aseguró que al menos en su nueva casa hay agua corriente potable y baños.

Con el problema de la vivienda solucionado, dijo, ahora podrá centrarse en mejorar su arte.

No obstante, algunos habitantes de Kathputli rechazaron mudarse al campamento temporal por desconfianza o por no estar incluidos en las listas.

Entre ellos está Vilas, un trabajador de almacén que explicó que le negaron el derecho a una nueva vivienda a pesar de que las excavadoras habían dejado a su familia a la intemperie.

"Yo nací aquí, en la colonia Kathputli, pero la nueva lista no tenía nuestros nombres (...) y no nos dijeron nada. Normalmente deberían haber puesto un anuncio para informarnos de que nos iban a desalojar", lamentó Vilas sentado en un sofá blanco sobre las ruinas de lo que un día fue su casa.