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A BABOR FRANCISCO POMARES

La venganza del clima

19/oct/18 6:28 AM
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Al final, la tormenta pasó dejando apenas un leve resto de lluvia, un eco tardío sobre el susto de esta pasada semana de esperas y sobresaltos. Tras las noticias del desastre dejado por el "Leslie" a su paso por tierras continentales, la pregunta que se hacen miles de isleños que aún recuerdan la catástrofe del "Delta" es qué habría ocurrido si el huracán que ha provocado más de una docena de muertos al norte de los Pirineos se hubiera dejado caer por aquí.

Por suerte, al final no fue así, pero es seguro que esta no será la última vez que nos veamos en el camino de una tormenta enfurecida.

Es seguro que ocurrirá porque la temperatura del planeta no deja de aumentar. Eso es algo admitido ya por todos los científicos, incluso por los negacionistas que se oponen a considerar que ese aumento es una consecuencia del cambio climático.

El aumento de las temperaturas es la razón principal de la llegada a las Islas de tormentas y huracanes. Lo demuestra el hecho de que desde el año 1885, que es cuando comienzan a anotarse los primeros registros en el Centro Nacional de Huracanes de EEUU hasta el año 2004, en el área del Atlántico comprendida entre la Península Ibérica, las islas Azores y Canarias, no se había producido jamás una tormenta tropical. Ni una sola.

Sin embargo, en los últimos años nos han alcanzado hasta dos tormentas anuales, y cada vez esas tormentas son más fuertes. De hecho, las doce tormentas más fuertes en Canarias se han registrado en los últimos cinco años.

En nuestro entorno geográfico se dan características que tienen una importancia decisiva en que las tormentas se repitan con más frecuencia: una es el rápido aumento de la temperatura del océano que nos rodea (está documentado que la temperatura del mar ha aumentado un grado en Canarias en los últimos treinta años), y otra es el ascenso de la temperatura de la atmósfera y de la humedad ambiente. Son elementos que favorecen la aparición de tormentas más fuertes y también -paradójicamente- provocan justo lo contrario, grandes olas de calor.

La subida de temperaturas en el Atlántico implica para Canarias que las probabilidades de que se den tormentas tropicales se incrementen, debido a que este tipo de tormentas se originan en climas cálidos con mucha humedad. Hasta ahora, la combinación de los alisios y la temperatura moderada del mar que baña las costas del Archipiélago hacía que el clima de Canarias se caracterizara por todo lo contrario. Pero eso ha cambiado. Y no podemos evitarlo...

En los últimos años, con el aumento constatado de la desertización en el norte de África, es más frecuente que nos alcancen masas de aire caliente que vienen del vecino continente, lo que incrementa la calima. Pero no solo nos van a llegar más nubes de polvo en suspensión. También va a llegarnos mucho más calor. El problema es grave porque África es uno de los lugares de la Tierra que más se va a calentar en este siglo, sobre todo en su zona norte, la más cercana a las Islas, de la que nosotros estamos a apenas unos 200 kilómetros. Esto supone más olas de calor, tanto en número como en intensidad. Que la temperatura del globo terráqueo está aumentando es algo admitido por todos los científicos, incluso por los que se oponen a considerar que ese aumento es una consecuencia del cambio climático.

A BABOR FRANCISCO POMARES