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A BABOR FRANCISCO POMARES

Másters (del Universo)

7/ago/18 6:13 AM
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En "La hoguera de las vanidades", probablemente la obra más conocida de Tom Wolfe, se narra en forma de crónica satírica la historia de un broker de Wall Street que se ve enfrentado a un proceso penal por un atropello del que ni siquiera es responsable directo, pero que acabará destruyendo su carrera y su vida, haciendo que sea repudiado por su familia, su amante, sus amigos y conocidos. Antes del accidente, del que el protagonista salió huyendo por miedo a ser agredido por un grupo de jóvenes del Bronx, el corredor de Bolsa McCoy se sentía parte del grupo de los hombres más ricos y poderosos de la tierra, los "Máster del Universo", gente capaz de vender, comprar, fusionar y hacer desaparecer empresas con facturaciones milmillonarias, para hacer más ricos a los accionistas y ganar ellos mismos enormes fortunas. McCoy se creía por encima del bien y del mal, inmune a cualquier perjuicio, protegido por la fortaleza del dinero. La moraleja de la novela es que acabará metido en un juicio mediático, y su destino será desastroso. Pero no voy a contarles la historia. Léansela este verano y disfrútenla.

Pero sí quiero decirles que la primera vez que escuché que Pablo Casado decidía pelear la presidencia del PP, a pesar de estar agarrado por las evidentes irregularidades de su posgrado, pensé que o algo le fallaba a este hombre en la cabeza, o realmente se sentía también él mismo un "Máster del Universo", alguien por encima del bien y del mal, libre de tener que rendir cuentas ante nadie. Cuando su partido le votó por una mayoría más que significativa, pensé que la confirmación de ese liderazgo por los afiliados y compromisarios del PP demostraba hasta qué punto la política puede conducir al secuestro colectivo de la realidad. ¿Elegir de entre los posibles a un candidato nuevo deslegitimado por un currículo armado tramposamente? ¿Qué movió a los compromisarios del PP a jugarse la suerte del partido uniéndola a la de un personaje con un currículo agujereado? ¿Buscaban su propio suicidio o creían que el poder le haría inmune?

Son preguntas pertinentes que hay que volver a hacerse después de que la jueza del caso Máster se haya dirigido al supremo porque cree que en la actuación de Casado existe una "indiciaria responsabilidad penal". La verdad es que tras el cese de Cifuentes, y la 'imputación' de las tres "compañeras" de Casado en el máster que les fue regalado a todos, el líder del PP lo tiene crudo para escapar de rositas. Le va a resultar difícil probar que hizo el máster, que presentó unos trabajos que él enseñó -pero no dejó mirar a los periodistas- y que no han aparecido por ningún lado. Le va a resultar complicado explicar que no existen correos, notas, papeles, nada, que demuestre nada de lo que ha dicho hasta ahora. Y le va a resultar todo más difícil aún después de que una de las investigadas -la profesora Cancio- confesara en la instrucción que le regalaron el máster, que nunca fue a clase ni entregó trabajo alguno, y que obtuvo el posgrado por la cara, tras acordarlo con Álvarez Conde, el director del máster, que fue quien le pidió que no se preocupara por nada, que no hiciera nada, excepto seguir sus instrucciones -las mismas que dio a Casado- para convalidar las dieciocho asignaturas, y cómo hacer que le devolvieran las tasas por no cursarlas. Igual que hizo el líder del PP.

Ahora lo del máster está ya en el Supremo. Es muy difícil que Casado salga intocado de un asunto que -a todas luces- supone un delito del que él se benefició. La cuestión es porqué -sabiendo que esto podía suceder, porque le ocurrió antes que a él a Cifuentes- decidió arriesgarse y arriesgar el futuro de su partido. La respuesta a esa cuestión es que siempre hay gente que cree que el poder los coloca al margen de las reglas de este mundo.

A BABOR FRANCISCO POMARES