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A BABOR FRANCISCO POMARES

El negro de la tele

3/ene/18 6:12 AM
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Una conocida mía colecciona memes del negro del guasap. Cada vez que algún tipo aburrido me manda una nueva ocurrencia sobre el negro o sus atributos, se la reboto. Debe andar por más de un centenar, sólo con las que yo le he enviado. Podría publicar un álbum entero, aunque me temo que sería bastante repetitivo. En las últimas tres semanas, menguaron los memes de ese tipo fácilmente reconocible por su gorro y bufanda. El sitio del negro del guasap pasó a ser ocupado por el negro de la tele canaria: estuvieron dándonos la lata con que la tele se iba a negro, todos los días, una suerte de profecía apocalíptica basada en el recuerdo de aquella huelga general en la que alguien del comité de empresa de TVE -un héroe desconocido- le dio a la palanca a las doce en punto de la noche y consiguió dar la impresión de que el país se había muerto para siempre. Eran otros tiempos, desde luego: hoy la tele convencional la ve mucha menos gente. La tele de siempre compite con canales de pago, plataformas, "streaming", canales de internet y una amplia oferta audiovisual en redes, e incluso con gente que piensa que es más sano e instructivo leerse un buen libro, o revolcarse con alguien antes de dormir.

Aun así, hay mucho personal que sigue pendiente de lo que ocurre en su pantalla. Es posible que de los 400.000 canarios que siguieron la retransmisión desde Firgas, casi medio millón en el minuto previo a las campanadas, alguno lo hiciera con ganas de ver cómo la tele le hacía caso a su principal proveedor de contenidos -el grupo propietario del Canarias 7- y se iba a negro. Es probable que por eso eligieran masivamente la tele canaria y Firgas para celebrar el cambio de año, y no Televisión Española en Canarias, que retransmitía desde Agüimes.

Hay algo, más allá de la película del negro que al final no llegó, que a uno le sorprende cada vez que se habla de la tele canaria. Y es que sus directivos acepten en silencio desde hace más de un año las críticas y agresiones de su principal proveedor. Porque una cosa es mantener una obligada neutralidad frente a la crítica política por los problemas de gestión, y otra aceptar en silencio que la empresa a la que le pagas un millón de euros todos los meses te ponga a parir día sí y día también, para obligarte a renovar el contrato con ella. No creo que haya muchos ejemplos de entidades, instituciones o empresas públicas que hayan optado por un silencio tan "responsable" como este, ante un chantaje tan evidente como ese. En la tele canaria se hacen muchas cosas mal: la primera primar una visión de Canarias que no se corresponde ni de lejos con la complejidad, la pujanza y el talento de la tierra en que vivimos; la segunda, optar siempre por el espectáculo antes que por el servicio público, y la tercera, esa costumbre de sacar a pasear alcaldes y concejales en procesión (haya o no procesión) por sus programas informativos. Pero si yo tuviera una tele que fuera capaz de liderar las audiencias -con casi el sesenta por ciento la noche del negro- cada vez que se hace una programación pegada a lo local, no sólo en lo festivo, en la cobertura de situaciones adversas, en los programas de humor, y con frecuencia -pero no siempre- en los informativos? si yo tuviera una tele como esa, no iba a quedarme callado siempre que me pusieran a caer de un burro. Por lo menos no, cuando no tengan razón.

A BABOR FRANCISCO POMARES