Suplementos
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
La Policía detiene en Zaragoza al 'Rey del Cachopo' leer

La escuela, clave a la hora de conciliar la vida familiar y laboral

La Federación Insular Tinerfeña de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (Fitapa) aboga por una mayor implicación de Educación.
8/mar/18 6:10 AM
Edición impresa

Todos los años por estas fechas -en esta ocasión con un mes de adelanto- comienza el periodo de matriculación en Infantil y Primaria y surgen los mismos problemas, relacionados en muchos casos con la escuela unitaria, un modelo de éxito en Canarias. Así al menos lo señala el presidente de la Federación Insular Tinerfeña de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (Fitapa), Eusebio Dorta, quien subraya la importancia de una buena elección para la conciliación de la vida laboral y familiar de los hogares.

Dorta, vicepresidente de la Confederación de Ampas de Canarias, afirma que en el proceso de búsqueda de un colegio se deben tener en cuenta factores como el servicio de comedor, la acogida temprana y las actividades extraescolares, sobre todo en Infantil y Primaria, lo cual no siempre está incluido en las prestaciones que ofrecen las escuelas unitarias.

Son cuestiones que afectan a la conciliación de la vida laboral y familiar y que no deben dejarse a un lado a la hora de optar por uno u otro centro. Es más, a juicio de Eusebio Dorta, la Consejería de Educación tiene que implicarse más en este sentido. Igualmente apuesta porque existan centros de jornada partida en cada comarca, como opción para facilitar la armonización.

El presidente de Fitapa advierte, en referencia al proceso de matriculación, de los cambios que se han producido en los últimos años debido a la crisis económica. En el Sur de Tenerife, por ejemplo, los colegios acogen alumnos de muchas nacionalidades, con lenguajes y costumbres familiares diferentes, lo que sin duda influye en la educación, mientras en el Norte de la Isla los centros han visto cómo se reducían su número de alumnos, ya que muchas familias tuvieron que trasladarse a otras zonas en busca de trabajo. Con los inicios de la recuperación ha empezado a desarrollarse el proceso inverso.

Dorta llama igualmente la atención sobre la formación del profesorado que, en su opinión, debe ser continua, pues la labor que lleva a cabo no es un trabajo a corto plazo, sino que abarca un periodo de diez años como mínimo. Muestra su preocupación ante la posibilidad de que no esté adaptado a la realidad -recuerda la puesta en marcha del proyecto Medusa, que permitió impulsar la integración de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en todas las escuelas canarias- o no se encuentre preparado para abordar los avances del mundo digital y sus consecuencias en lo que se refiere a la socialización del alumno.

En relación al debate sobre educación pública, concertada o privada, el presidente de Fitapa considera que cada padre debe tener suficiente capacidad para el modelo que quiere para su hijo. Igualmente señala que, en muchos sitios, la concertada no tiene sentido porque hay suficiente oferta de pública y privada.

Canarias, según apunta Eusebio Dorta, es una de la comunidades autónomas con más educación pública. Una educación que debe garantizar las actividades extraescolares y ofrecer la opción de elegir la jornada partida, aunque eso implique establecer turnos para que los profesores puedan cubrir todo el horario sin modificar sus condiciones laborales.

Sobre las actividades extraescolares, informó de que la falta de recursos durante la crisis provocó que quedaran en manos de las Ampas, a pesar de no tener subvenciones para ello.

Los ayuntamientos, que en muchos municipios se habían hecho cargo de ellas, encontraron dificultades al quitarles las competencias en esta materia, pues los interventores ponían pegas a la hora de justificar el gasto.

Dorta se mostró igualmente a favor de que los deberes se realicen en el aula para que tanto padres como alumnos no vean comprometida su calidad de vida. En la misma línea se manifestó al hablar sobre de los comedores escolares, un servicio en el que deberían intervenir no solo la Consejería de Educación, sino otros departamentos del Gobierno para así garantizar su calidad, tal y como se ha hecho con los ecocomedores.