Sociedad

De La Laguna a Washington, sin complejos

Nuria Villar tuvo su primera experiencia laboral en Estados Unidos. Se trajo de vuelta una experiencia única y la certeza de que la formación universitaria en las Islas es de primer nivel.
S.E. (@sarayencinoso)
18/feb/18 1:44 AM
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La joven colaboró con el International Centre for Missing and Exploited Children, una ONG que trabaja para reducir la explotación y pornografía infantil en el mundo./MARÍA PISACA

Tener tus primeras prácticas profesionales al otro lado del Atlántico, en una ciudad como Washington DC, mientras comprendes la cultura norteamericana, es una aventura, pero una aventura para la que una alumna de la Universidad de La Laguna está capacitada. Nuria Villar tiene 25 años y estuvo casi cuatro meses trabajando en el International Centre for Missing and Exploited Children, una ONG que trabaja para reducir la pornografía y los secuestros de menores. Aprendió cómo las legislaciones de los países dificultan la lucha contra la explotación infantil, pero también que estaba tan preparada como sus compañeros americanos para desempeñar esa labor. "Tenemos una visión utópica hacia Estados Unidos que se cumple en algunos aspectos, pero en otros no. Es verdad que cuentan con más recursos que nosotros, sobre todo en Canarias en cuanto a universidades, pero yo no me sentí menos porque hubiera estudiado en la Universidad de La Laguna".

Nuria se fue a principios de agosto del año pasado al epicentro de la política mundial gracias a las nuevas becas de internacionalización y prácticas profesionales que puso en marcha la Fundación CajaCanarias. De este modo, y con la colaboración de la Advanced Leadership Foundation, tres jóvenes canarios tuvieron una experiencia laboral en Washington DC. La formación de Nuria -es graduada en Derecho por la ULL- le permitió incorporarse a una organización internacional que colabora con otros países de su entorno para reducir la incidencia de la pornografía. Esta entidad ayuda a otras regiones a poner en marcha estructuras similares en sus territorios, para lo que proporciona formación a policías o profesores.

Nuria siempre ha estado muy interesada en temas de propiedad intelectual y en la relación entre los medios de comunicación y el Derecho. Su trabajo no trató exactamente sobre ese asunto, pero abordó la autoría de imágenes desde otra óptica. Tuvo que estudiar legislaciones de otros países de manera que pudieran delimitar qué se considera pornografía.

"La ONG en la que estuve existe porque en Estados Unidos tienen un problema muy importante de secuestros de menores. Para dar formación en otros países, primero nosotros elaborábamos informes detallados en los que incluíamos datos como la edad de consentimiento sexual o la política de privacidad de las imágenes", resume.

Esa labor previa es determinante. "Hay países donde la pornografía está prohibida, pero, en cambio, tienen la edad del matrimonio a los diez años. Es un tema interesante, pero al mismo tiempo muy duro. Al principio lo pasé mal; te forman para que conozcas la realidad de la pornografía, y cuando acabas, te levantas y dices: esto es horrible, espero olvidarme".

Nuria descubrió una realidad dolorosa -"si piensas en esas estadísticas, te dan ganas de meter a todos los niños en una burbuja"-, pero, al mismo tiempo, ganó confianza como profesional. En muchas conversaciones durante su estancia se dedicó a desmontar tópicos sobre España. Le preguntaban "si dormía la siesta", como si ello pudiera influir en el desempeño de su trabajo. "No sé si es porque tenemos un problema de moral o porque nos creemos menos de lo que somos en España, pero cuando llegas a Estados Unidos ves que no hay tanta diferencia entre nosotros y ellos en cuanto a capacitación. Lo que sí hay son formas diferentes de ver la vida. Los españoles trabajamos un montón; la diferencia es que nosotros damos mucha importancia a la familia, a tener un ratito con los amigos, a ir a la playa en verano, pero una cosa no es incompatible con la otra", explica. Y pone un ejemplo claro: "Estados Unidos es un sitio impresionante para aprender, pero hablas con gente que estudió en Harvard y solo habla inglés, a pesar de que tienen un gran reto con la población latina".

Con esta experiencia, Nuria ha ganado muchas tablas. Pero, además, se ha traído consigo algo que no cabe en el currículo: la capacidad de aclimatarse al medio. "Aprender a adaptarte a un ambiente nuevo, a una sociedad diferente -porque los americanos tienen una concepción de la vida totalmente distinta y eso se nota hasta en el trabajo que desempeña una ONG-, te da elasticidad. Tu cerebro se adapta a lo que viene. Aunque acabe haciendo una cosa totalmente diferente con mi vida, siempre llevaré conmigo esa experiencia".