Sociedad

Tarde fría y noche mágica

Rapidez y respuesta popular masiva, salvo los claros en las gradas del Estadio, definen la Bienvenida y la Cabalgata en Santa Cruz.
José D. Méndez
6/ene/17 6:22 AM
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A los niños Clara y a Joel les gustó la Cabalgata de los Reyes Magos. Y a su padre, también. Por rápida -antes de las ocho ya casi había pasado por la Plaza Militar- , por dinámica, por colorista, por luminosa, por entretenida... Los tres lo comentaban mientras volvían ayer a casa por La Salle tras cruzar un puente Galcerán repleto de personas, grandes y chicos, como nunca se había visto. La pregunta de casi todos era: "¿De dónde salió tanta gente?". Las calles fueron "tomadas" por miles de personas -no se dieron cifras oficiales salvo la de la entrada de vehículos- en la esión seminocturna de "la jornada de la ilusión" del 5 de enero. Antes, por la tarde, como contraste, los cada año más habituales claros en las gradas del Estadio Heliodoro Rodríguez López. Durante el espectáculo de bienvenida a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente se llenó la Tribuna del estadio, donde destacaban las coronas de papel distribuidas, pero no las otras tres gradas.

Javier Caraballero debutaba como director aunque contó en segundo plano con el asesoramiento de Geni Afonso, que le precedió, y Enrique Camacho, "el jefe" de las galas del Carnaval.

En esta cita los momentos de "pico" se repiten cada año y garantizan el éxito. Por ejemplo, las dos pasadas del helicóptero, siempre espectacular; la ola que se pide a los críos y sus padres o abuelos, con la extraordinaria respuesta de Herradura, Gol, San Sebastián y Tribuna. La llamada coral a los Reyes Magos y su llegada. En camellos, aunque más bien para la foto protocolaria porque enseguida se bajaron.

Baltasar, el más querido y aclamado por los niños, ejerció este año de presentador de sus compañeros y deseó a todos muchos regalos y feliz año. Al acabar, los tres se acercaron a la valla para recibir el saludo, el cariño y muchas cartas. Otro momento álgido.

¿Y el espectáculo? Pues hay que mirarlo con ojos de niño, lo cual siempre es sinónimo de indulgencia en la crítica, pero no puede obviarse que fue tal vez demasiado frío y desangelado aunque la tarde acabó fresquita pero agradable. La amenaza inicial de lluvia no cuajó por fortuna.

Faltó un poco de garra, de ese espíritu propio de la ilusión, de la magia de Reyes, y algo mas de hilazón en una trama más bien confusa. En ese guion, la Reina Lina perdió las llaves que abren las puertas de las casas y su varita el mago Merlin -apenas duró unos minutos en escena porque literalmente "se fue de vacaciones" según la escaleta-. Todo era producto de la maldad de la Bruja Cornelia, que al ritmo de "La Ramona" de Esteso, una de las seis canciones interpretadas, fue convencida por el coro para devolverlas. El Pregonero y la Princesa completaron el elenco principal. Acompañados sobre el césped por 600 figurantes. Desde los miembros de grupos coreográficos del Carnaval, que abrieron la tarde, hasta los pajes y embajadores de los Reyes que salieron en coche descapotable.

Dos aspectos positivos en el balance: la puntualidad, ya que el show comenzó a las 17:09 horas, y la rapidez, pues todo acabó en apenas una hora. El gran final fue la entrega de las llaves recuperadas por Lina al alcalde, José Manuel Bermúdez, y a la concejala de Fiestas, Gladis de León.

Tal vez la amenaza de lluvia retrajera a algunos pero hay que repetirlo: si no pueden ir al Estadio hagan llegar las entradas (se vendieron las 18.000 con recaudación solidaria) a quien sí acuda.

Y de "La gran fiesta real" a la "real gran fiesta", la Cabalgata. En hora y media se cubrió el trayecto entre el inicio, la avenida de Bélgica, y el final, la plaza de La Candelaria, donde tuvo lugar la tradicional ofrenda al Niño Jesús.

En medio riadas de personas a ambos lados mirando y unos mil participando. Diez carrozas, muy cuidadas, algunas realmente bellas, y los tres Reyes intercalados en sus tronos con Baltasar otra vez vitoreado. Entre luces, bailes y lanzamiento de los 2.300 kilos de caramelos.

Las fuentes cifran el doble de público que el año pasado, cuando la lluvia retrajo a muchos. Dos datos de la Policía Local: de 7:00 a 19:00 horas entraron en la ciudad 77.867 vehículos y de 16:00 a 19:00, 18.156.

A las ocho menos cuarto, el desfile pasaba por la confluencia de las calles Galcerán y Ramón y Cajal. Hasta cinco filas de personas se agolpaban a los lados. ¿De dónde salió tanta gente?

Cincuenta "elementos" recorrieron la ciudad

Diez carrozas y cuarenta grupos. De la Policía Local a Protección Civil, Urbaser o la Banda de Música conformaron la caravana de la Cabalgata de Reyes que ayer recorrió las principales calles de Santa Cruz. Organizada, sin huecos y rápida, muy rápida. Abanderados, hinchables con forma de bicho raro, payasos, piratas, duendes, bailarines, la patrulla canina, otros personajes infantiles, camellos cargados de regalos, la Reina LIna... Cerró la comitiva la malvada Bruja Cornelia con su carroza cargada de carbón. Que no lo haya recibido ningún niño anoche.

Todos los caminos llevaban ayer a La Recova y el Rastro

La iniciativa de la apertura nocturna del Mercado Nuestra Señora de África, La Recova, fue, como en Navidad, un éxito. Los muchos que quedaron allí con los amigos disfrutaron de un gran ambiente con actuaciones musicales hasta más allá de la una de la mañana. Muy cerca, el tradicional Rastro vivió una jornada histórica de Reyes, con apertura todo el día. Hasta las siete de la mañana de hoy "para el último detalle".