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El sexo también está en crisis

Los expertos creen que "el pesimismo reinante" y la sensación de frustración afectan a las relaciones. El deseo sexual de muchas parejas no puede convivir con las actuales dificultades económicas y sociales. Los sexólogos apuntan que el 80% de los problemas se solucionarían rebajando la ansiedad de los pacientes.
EFE, Madrid
13/feb/12 1:27 AM
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La crisis económica afecta al bolsillo de los españoles, pero también a su estado de ánimo, por el "pesimismo reinante", y la sensación de frustración se ha trasladado también a la cama; el deseo sexual de muchas parejas, que celebrarán en la jornada de mañana el Día de los enamorados, se ha resentido.

Así lo han constatado sexólogos como Francisca Molero, médico y directora del Institut de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, quien atiende en su consulta a pacientes que no pueden desligar su vivencia sexual del entorno económico y social, ciudadanos a los que les cuesta desconectar y que se sienten "bloqueados" en este sentido.

La sexualidad pasa por delante de ellos en los momentos de crisis: "Cuando una persona está muy tensa y preocupada también está menos activa y más cansada y eso influye a la hora de pedir o tener relaciones. Disminuye el deseo sexual".

El psicólogo y sexólogo Andrés López de la Llave también coincide en este diagnóstico, en que el estrés que sufren muchas personas por la crisis esta afectando a la respuesta sexual: "La ansiedad es el origen de más del 90% de los problemas y las dificultades sexuales que tienen los humanos. La actividad sexual requiere que el resto del cuerpo esté funcionando normalmente".

Y no lo está haciendo, según De la Llave, director del proyecto de divulgación y educación sexual de la UNED, porque "la gente está preocupada por su vida y cuando hay problemas de trabajo y de vivienda es absolutamente normal que se resienta el sexo. No se puede hacer el amor cuando hay problemas".

La pregunta que se hacen los que han perdido el deseo es cómo despertarlo. El director del máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, Carlos de la Cruz, cree que "hay que salir a buscarlo y hay que hacerlo en espacios de ocio, mandando sms a tu pareja o cuidándote para sentirte atractivo, es decir, hay que hacer algo para que el deseo aflore, hay que regar y ponerlo al sol para que crezca sin forzar".

No hay que forzar el deseo, porque cuando se fuerza, según este psicólogo, sexólogo y escritor, "no funciona, es una obligación y eso es justo lo contrario de lo que se busca". Pero "otro disparate es no hacer nada, porque así el deseo no va a venir".

Para sentir las ganas de salir a buscar el deseo, la primera recomendación de los especialistas, tal y como subraya La Llave, es "pensar en sexo, hablar de ello, reírse con los chistes de sexo". Molero parte también de esa premisa, la de que el deseo sexual aparece sobre todo pensando en sexo y en la sexualidad como algo positivo para la persona porque "es muy difícil desear algo en lo que no piensas".

"Muchos pacientes me dicen -comenta Molero-: Yo nunca tengo ganas, y yo les preguntó: ¿Cuándo piensas en sexo?, y me dicen que nunca. Pues así es difícil desear algo, y desear es algo gratuito y si además es algo positivo te carga pilas y hace que tu pensamiento no sea tan negativo y tan pesimista". Esa es la clave para sentirte bien en este tiempo de crisis, un momento que te puede servir, según la doctora, para darte cuenta de "cuáles son las verdades prioridades humanas". Una de ellas es compartir sentimientos, emociones y placer con otras personas porque eso nos da una percepción diferente de la vida y del mundo, explica.

A veces, hay una serie de trastornos que dificultan el sentir placer, como problemas de erección o eyaculación precoz, vaginismo, falta de libido por la toma de antidepresivos o anorgasmia, entre otros, pero buena parte de ellos se podrían solventar con información sobre cómo funciona la sexualidad.

Según La Llave, más del 80% de los problemas sexuales se solucionarían solamente con dar información al paciente porque muchos se generan "por la ansiedad que supone el pensar que tienes algo mal", y ahí no valen fármacos, que "no son la solución".