Santa Cruz de Tenerife

La familia de la tinerfeña encarcelada en EEUU se siente estafada por sus abogados

La mujer tinerfeña encarcelada en Estados Unidos por incumplir el régimen de visitas de su hija de tres años al padre sufre "rabia e impotencia" por lo que le ha ocurrido, pero está dispuesta a "luchar contra todos" por la pequeña Rebecca, según el padre, que conversó con ella por teléfono la noche del pasado viernes.
FÉLIX TOLEDO Y SU MUJER
28/feb/10 1:10 AM
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 muestran una foto de su hija Raquel en su vivienda de Las Galletas, en Arona./ p. fumero
muestran una foto de su hija Raquel en su vivienda de Las Galletas, en Arona./ p. fumero

P.F., S/C de Tenerife

Raquel Toledo, la tinerfeña de 37 años encarcelada en Estados Unidos por incumplir supuestamente el régimen de visitas de su hija Rebecca al padre, "siente rabia e impotencia por la situación que está viviendo, pero está dispuesta a luchar contra todos por su hija", según afirmó ayer su padre, Félix Toledo, que reside en en Las Galletas, en Arona.

El progenitor explica que habló con Raquel durante la noche del pasado viernes y la encontró "físicamente bien, no está deprimida ni abatida". Félix señala que le está sorprendiendo la fortaleza de su hija en unos momentos tan duros, en los que ha sido "detenida, esposada y señalada con el dedo". El siguiente paso en su ya dilatada lucha judicial, en la que han invertido más de 150.000 euros, será disponer de la resolución del juez, que ya está en manos del cónsul español en Houston. Una vez que posean ese documento, el primer objetivo, evidentemente, será intentar sacar a Raquel de la cárcel y "después hacer valer la Justicia".

Por ahora, los padres de Raquel Toledo se sienten "estafados y engañados por nuestros propios abogados". Y piensan que el objetivo final de su ex yerno es quitar a la madre la custodia de la niña. Entre las ayudas, subrayan las del Instituto canario de la Mujer, Gobierno regional y del cónsul, que tenía previsto reunirse ayer con Raquel.

Además, consideran que con su hija ha existido un agravio comparativo muy grande. Así, mientras a Raquel supuestamente se la acusa de incumplir las órdenes de entrega de su hija de tres años y no pagar una multa de 2.500 dólares, de la que aún no se ha cumplido el plazo final de pago; su ex marido, Robert Krastchmer, un cirujano plástico, nunca pagó los 2.500 dólares mensuales que debe aportar a Raquel y la manutención de la pequeña, de 1.200 dólares, la incumplió siete meses en 2007 y varios meses más en 2009.

De hecho, Félix y Carmen consideran que Robert adeuda a su hija 100.000 euros en total. Y eso sin contar las numerosas palizas que recibió Raquel Toledo desde que se casó con el cirujano plástico en 2004.

Según la familia de la mujer detenida, las agresiones físicas comenzaron poco después de que se convirtieran en matrimonio. La pequeña Rebecca nació en julio de 2006 y la última paliza que recibió la tinerfeña fue el 26 de octubre de ese mismo año. La mujer que ahora está encarcelada recibió golpes tan fuertes que quedó inconsciente y cuando se despertó su hija estaba llorando, mientras que el supuesto agresor se había marchado. Pocos días después del incidente, la víctima interpuso una demanda de divorcio.

Robert Krastchmer fue acusado entonces de los delitos de intento de asesinato y amenazas de muerte por parte de los policías que llevaron el caso.

Sin embargo, posteriormente, se le añadió la acusación de acoso, un delito menor por el que finalmente fue condenado a pagar una multa de 3.000 euros y nueve meses de trabajo comunitario para reeducación social. Además, no podía abandonar el condado sin recibir la autorización del juez.

Tras ser únicamente acusado por acoso, el cirujano plástico supuestamente ha interpuesto numerosas denuncias contra su ex esposa. Los padres de Raquel quieren demostrar que su hija no ha incumplido el régimen de visitas y aclaran que disponen de vídeos y fotos para argumentarlo.

Respecto a la actual decisión judicial, Félix Toledo manifiesta que "la acatamos, pero no la compartimos".

De hecho, asegura que el titular del Juzgado supuestamente ha "prevaricado" sobre sus propias decisiones respecto al régimen de visitas de la menor. Por ahora, sólo les queda esperar para continuar su lucha y ayudar a su hija.