Santa Cruz de Tenerife
ILDEFONSO HERNÁNDEZ AGUADO DIRECTOR DE SALUD PÚBLICA DEL MINISTERIO DE SANIDAD

"Nos encantaría no tener ningún ingreso de tasas por tabaco"

ILDEFONSO HERNÁNDEZ AGUADO,
17/ene/10 7:52 AM
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 director de Salud Pública./ el día
director de Salud Pública./ el día

L. CARRASCOSA, Las Palmas

Ildefonso Hernández Aguado es el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y estuvo recientemente en Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la celebración de una comisión interterritorial. Aguado, que es doctor en Medicina y Cirugía, resaltó la excelente relación y colaboración en materia de Salud Pública del Ministerio con Canarias.

¿Qué ha pasado con la vacunación de gripe A?

Lo que ha ocurrido tiene que ver con la percepción pública de la evolución de la pandemia. Cuando hay un virus nuevo y no se sabe la evolución que va a tener, la reacción pública suele ser de un temor más acentuado. La gripe A es una enfermedad que, a pesar de que es frecuente no acaba siendo demasiado grave. Por eso la percepción pública es que no estamos ante un problema grave de salud. También hemos de pensar que las personas que se vacunan de la gripe estacional son mayores de 65 años en general y esas personas acuden a los servicios sanitarios con mucha frecuencia, con lo que la oportunidad de vacunar es muy alta. Los grupos diana más relevantes de la gripe A eran de mediana edad o jóvenes con enfermedades subyacente, personas que raramente van a los servicios sanitarios. La letalidad del virus es baja pero eso es compatible con que hayamos tenido algunos casos graves importantes.

Pero su mortalidad es inferior a la de la gripe estacional.

La mortalidad es inferior porque en la gripe estacional el grupo diana fundamental es el grupo de personas mayores, que son más frágiles a la hora de manejar un cuadro gripal o una complicación. Es normal que en la gripe estacional tenga más repercusión en la mortalidad y la morbilidad que una gripe nueva en la que los grupos masivos a los que ha afectado son los niños y jóvenes.

¿Por qué?

Los jóvenes son una población mucho menos vulnerable incluso teniendo enfermedades subyacentes y responden mucho mejor. Esto es compatible con que haya habido gente joven con enfermedades subyacentes y mujeres embarazadas que han tenido casos muy graves, que se han pasado muchos días en cuidados intensivos y algunos han muerto. Si el virus nuevo hubiera afectado en la frecuencia que lo ha hecho en los jóvenes y los niños a las personas mayores la situación hubiera sido otra. Como ya no hay tantos casos de gripe, la gente tiene una reacción distinta. En las cuestiones relacionadas con las crisis sanitarias no hay una proporcionalidad entre la reacción de alarma frente al riesgo real.

Las enfermedades de transmisión sexual han repuntado en los últimos años, ¿a qué se debe?

Los análisis indican que hay dos factores que pueden influir en el aumento. Uno ha sido que se han detectado algunos incrementos de prácticas de riesgo en grupos de varones homosexuales. Ésta es una de las causas que explica que el VIH no descendiera en este grupo y puede explicar el aumento de las enfermedades de transmisión sexual recogidas por el sistema de vigilancia epidemiológica. El otro factor que influye en el aumento es que en los últimos 10 años ha aumentado la población española que tiene menos de 40 años. Cuando aumenta de una forma muy acusada el segmento de población joven con una mayor frecuencia de relaciones sexuales y de intercambio de parejas lo normal es que haya un aumento de las enfermedades de transmisión sexual.

¿Está diciendo que hay más enfermedades de transmisión sexual porque los jóvenes son más promiscuos?

No, estoy diciendo que ha aumentado en España el número de personas jóvenes y los jóvenes tienen mayor frecuencia de relaciones sexuales que las personas de 80 años, vaya. Y suelen tener mayor intercambio de parejas. Si cambias el denominador, el numerador también cambia, es una cuestión matemática. No es que haya aumentado la tasa de incidencia si lo hacemos por grupos de edad. En el caso de los varones homosexuales hay esa tendencia a que no disminuyan estas enfermedades, pero todo apunta a que han empezado a bajar.

¿Piensan en poner en marcha la ley antitabaco este año?

Sí. La ministra ahora está trabajando con los grupos parlamentarios en el Congreso para elaborar una iniciativa de consenso. La protección de la salud de los trabajadores de hostelería y la protección de la salud de los niños es una de las claves y por lo tanto estas políticas han de ser graduales pero se tiene que ser perseverante. Eso las personas poco a poco lo van entendiendo y como además la gran mayoría de la población no fuma, pues la gran mayoría desea esta respuesta.

Si es tan importante, ¿por qué Sanidad no financia los tratamientos para dejar de fumar?

Que las personas fumen no tiene tanto que ver con los accesos a tratamientos como con otros condicionantes del entorno. No es un tema que vaya unido a otro. La normativa sobre tratamientos es una y la normativa sobre protección de la salud es otra. Claro que está relacionado y podemos hablar de las dos cosas, pero el fundamento de la nueva norma es la protección de la salud. Si hablamos de las estrategias para la diminución del tabaquismo no sólo nos referimos a tratamientos farmacológicos, que han demostrado una eficacia limitada y que sólo a largo plazo se sostienen si hay otros tipos de apoyo y otras estrategias de promoción de la salud en el entorno. Es algo más complejo. Ojalá fuera una absoluta necesidad los tratamientos porque entonces sería una obligación financiarlos.

¿Cuánto dinero le cuesta al Estado el tabaco?

Más de siete mil millones de euros. Son cálculos aproximados porque se han de ver todas las enfermedades atribuibles al tabaco, la comorbilidad y calcular todos los efectos económicos no sólo en cuestiones de diagnóstico y tratamiento sino lo que supone también la pérdida económica por la enfermedad. Siendo esto un argumento muy relevante, el argumento de la prevención y de la protección de la salud no es ahorrarse el dinero sino que humanamente es mejor estar bien que estar mal. La obligación de los poderes públicos es conseguir el bienestar de los ciudadanos. Hay algunas normativas de protección de salud como ésta que no tienen efectos económicos negativos, no cuestan nada y tienen muchos efectos positivos.

Algunos políticos del PP argumentan que, si tan malo es fumar, deberían prohibir el tabaco o dejarse de lucrar con sus elevados impuestos.

No hay ninguna sociedad que se plantee parar el tabaco de golpe porque es materialmente imposible en un mundo globalizado y interrelacionado. Es un sinsentido. Sobre los impuestos del tabaco a un Estado le encantaría no tener ningún ingreso de tasas por tabaco porque eso estaría diciendo que la ganancia en salud de la población sería enorme. A cualquier Estado lo que mejor le podría ir es tener cero ingresos, porque significaría que tendría un beneficio en términos humanos mucho más alto.