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Arte y tecnología sobre ocho patas

Un estudiante de Bellas Artes diseña un prototipo de robot-araña que podría ser desarrollado para la localización de supervivientes atrapados bajo escombros. La obra, en la que su autor empleó seis meses, representará a la facultad lagunera en un congreso nacional que se celebrará en noviembre en Bilbao.
MIGUEL GÓMEZ, La Laguna
3/ago/08 1:19 AM
Edición impresa

Ocupa un lugar especial en la exposición colectiva "25 pies. Orientaciones", que puede visitarse desde el 11 de julio en el IES Cabrera Pinto de La Laguna, donde es objeto preferente de la atención de los curiosos, y constituye una demostración del alcance que puede tener la ficción cuando se extrapola hasta un punto cercano a la realidad. Responde a la (presunta) denominación comercial de Explorer Spider R.C. SOS Earthquake y su creador, Miguel Pombrol, tardó seis meses en diseñarla y ejecutarla. Pombrol, estudiante de Bellas Artes, la describe como una instalación artística basada en los productos de mercadotecnia y la producción industrial.

Aunque todavía pertenece de manera estricta al ámbito del arte, este robot-araña podría ser desarrollado en un futuro de forma industrial para que realice la función para la que fue creado: localizar a los supervivientes de catástrofes naturales como terremotos o de conflictos bélicos que hayan quedado atrapados bajo los escombros o, incluso, servir de apoyo a los tedax encargados de desactivar explosivos colocados en los bajos de vehículos. En este sentido, Pombrol confía en que alguna entidad muestre interés por su creación y la convierta en un producto de utilidad social.

Dotado de una cámara de infrarrojos capaz de ver a una distancia de cincuenta metros en una absoluta oscuridad y de un interfono para poder comunicar con las víctimas de los siniestros, el robot-araña fabricado por Miguel Pombrol mueve la cabeza y transmite imágenes. Si aún no camina es porque su autor no dispuso de tiempo suficiente para introducir las piezas necesarias para ello, dado que debía concluirlo para presentarlo como un trabajo de clase que, finalmente, obtuvo una matrícula de honor y, además, ha sido elegido, junto a otras propuestas, para representar a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna en Ikas-Art, un encuentro de centros de este tipo que se celebrará los días 6 y 7 de noviembre en Bilbao.

Una araña de peluche que este estudiante lagunero tenía en su coche fue la idea que desencadenó el proceso que culminaría en la creación del artilugio. A partir de ella comenzó un largo trabajo que incluyó la elaboración de un prototipo en madera para comprobar la anatomía real del arácnido. A continuación se desarrolló un minucioso estudio -de raigambre "davinciana"- de los movimientos de un ejemplar que Pombrol encontró en la cocina de su casa, una fase que le llevó aproximadamente un mes y medio.

No todas las intenciones que se planteó Pombrol inicialmente pudieron plasmarse en el resultado final, pero sí la mayoría de ellas. Pese a que en la construcción del artefacto mecánico empleó muchos materiales de uso cotidiano -un estuche de gafas, piezas de juguete tipo "lego", elementos de una afeitadora eléctrica-, también tuvo que realizar una importante inversión, cercana a los 600 euros.

"Alguien dijo que el arte debe arriesgarse a no parecer arte en absoluto y, sin embargo, tampoco puede dejar de ser formalista". Este texto, en el que el autor explica su obra a los visitantes de la exposición, resume la combinación de experiencia estética e intervención social que inspira el trabajo de Miguel Pombrol: un "juguete" que aspira a ponerse al servicio de las necesidades humanas.