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Manrique vuelve a Europa

El IES César Manrique de Ofra volvió a ser el pasado curso referente en el intercambio con centros europeos para ampliar la formación de sus alumnos. Las ramas de Comercio Internacional y Electrónica fueron las beneficiadas esta vez.
J.D.M., S/C de Tenerife
28/jul/08 6:56 AM
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El IES César Manrique de Ofra, cuyo director es el palmero Maximino Francisco, volvió el curso pasado a ser referente en el intercambio con otros centros europeos para mejorar la formación de los alumnos matriculados en las distintas ramas de la Formación Profesional. En concreto, durante el ejercicio 2007-2008 disfrutaron de esta experiencia única chicos de las familias profesionales de Comercio y Marketing, por un lado, y de Electricidad y Electrónica, por otro.

En este último caso, dentro de los ciclos superiores de Desarrollo de productos electrónicos y Sistemas de Telecomunicaciones e Informática, participaron 14 alumnos. De ellos, cinco estuvieron en la ciudad italiana de Rímini; otros cinco en la polaca de Wroclaw y cuatro en Sofía, la capital de Bulgaria. Durante 15 días, durante los meses de marzo y abril, estos jóvenes, colaboraron en empresas relacionadas con el sector de las telecomunicaciones y la electrónica.

EL DÍA conoció de forma directa la experiencia de otro grupo de alumnos que después de terminar el Bachillerato iniciaron el ciclo formativo de Comercio Internacional. Tienen entre 19 y 24 años, seis han estado en Alemania y otros tres en Irlanda, en este último caso en una fábrica de importación heredera de Fyffes, firma mítica del sector frutero, vinculada históricamente a Canarias. Rosa María Estévez Marzán es la profesora de este grupo del segundo ciclo superior y artífice de una iniciativa que está integrada en el proyecto Europeo Erasmus.

La empresa irlandesa, radicada en Dublín, se llama Total Produce e importa fruta de toda Sudamérica. Los chicos aseguran que "fue una experiencia única que repetiríamos seguro. Aprendimos mucho porque se trata de una entidad con una gran estructura interna y otra cultura de trabajo".

En Alemania, la ciudad en la que se desarrollaron las prácticas fue Chemnitz, en la antigua República Democrática. Explican que "son muy diferentes a nosotros, organizados y cartesianos, pero también aprendimos muchísimo".

La profesora no olvidó dar las gracias a las empresas que recibieron a los chicos, de las que ha recibido asimismo cartas que demuestran su satisfacción por el intercambio, así como a quienes han ayudado desde aquí para que fuera posible, como "la Autoridad Portuaria, la Cámara de Comercio, a través de su departamento de gestión, la consignataria Ahlers, Leopoldo Cólogan y, por supuesto, la Consejería de Educación, que apoya todos estos proyectos y sin la cual no serían posibles".

La coincidencia general es que "no salimos peor preparados que los europeos, tal vez nos falte algo de actitud y valentía. Lo peor es el escaso dominio de los idiomas".

Alba, Cary, Loren, Eduardo, Alberto, Elicia, Danmar... son los nombres detrás de los cuales está una experiencia "enriquecedora y muy positiva, ahí es donde realmente se aprende, con la práctica, y estar fuera te hace endurecerte y madurar".

Pero ya se han terminado las prácticas y también los conocimientos teóricos, porque estos chicos se enfrentan ya, una vez finalizado el curso, a una realidad de enorme crudeza y más en estos tiempos: el mercado laboral.