Santa Cruz de Tenerife
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Un homenaje al capitán Fernández Ortega


16/mar/02 21:55 PM
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Poca gente conoce realmente quién es el personaje al que se dedica un monumento en la confluencia de la calle Viera y Clavijo con la rambla General Franco, un busto al que se suele denominar "La Estatua".

De acuerdo con el fervor patriótico muy en boga en esa época, después de la resaca por la desastrosa pérdida de Cuba y Filipinas a manos de los Estados Unidos en 1898 y en plena guerra sangrienta en Marruecos, el Ayuntamiento de la Capital decidió, en una sesión plenaria celebrada el 13 de octubre de 1915, dedicar un homenaje al capitán tinerfeño Diego Fernández Ortega, caído en el Norte de África, según explica Alejandro Cioranescu en su "Historia de Santa Cruz".

El colaborador de EL DÍA, Luis Cola Benítez, destaca que el busto apenas tiene valor histórico o artístico, excepto porque fue el primero en honor a alguien que se llegó a colocar en la Ciudad.

Precisamente, Cola Benítez considera que fue la exaltación patriótica propia de ese período la que llevó a erigir un monumento del que carecen otros personajes ilustres de Santa Cruz, los que Cioranescu denomina "una serie de monumentos de papel".

En la lista de agraviados, según el autor, figuran, entre otros, el historiador Viera y Clavijo, que da nombre a una de las calles en cuyo cruce se ubica el busto al capitán Fernández Ortega.

Personajes ilustres

Por su parte, Luis Cola califica de "incomprensible" que alguien de la talla del general O Donell, "nadie de Tenerife ha sido nunca tan importante", no tenga su figura expuesta en alguna de las calles de la Capital, a pesar de que fue el propio rey Alfonso XIII, durante la visita que realizó en 1906, el que colocó la primera piedra para su monumento.

Según dijo, el busto hecho en bronce se encuentra conservado en el Ayuntamiento.

Entre otros proyectos que no corrieron la misma suerte que el del capitán Fernández Ortega y terminaron en el olvido, citó la iniciativa de la Corporación encaminada a nominar los paseos del parque García Sanabria según diferentes personalidades canarias del mundo de la cultura, poniéndoles, incluso, una placa conmemorativa.

Tampoco la colocación de otra placa, en honor del obispo Bartolomé García Jiménez, un hombre muy querido por los vecinos de la Capital por sus innumerables obras de caridad, que habría de estar colocada en la plaza de Santo Domingo y que fue aprobada en sesión plenaria del Ayuntamiento en 1994, ha llegado a buen puerto.