Santa Cruz de Tenerife

Una casa entre San Francisco y Ruiz de Padrón


14/mar/02 21:53 PM
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El entorno histórico de la calle San Francisco alberga espacios enormemente emblemáticos que resumen una gran parte de la historia de la Capital, tal y como sucede con la propia iglesia, el antiguo convento o la plaza del Príncipe, que fue huerta de los monjes.

Entre los edificios que alberga la zona se encuentra la casa que hace esquina con la calle Ruiz de Padrón y que data de principios del siglo XVIII, en cuya parte baja se ubica, desde el año 1835, la farmacia del padre del que fuera alcalde de Santa Cruz, Suárez Guerra, que tiene una calle algo más arriba.

El edificio pertenece a la familia Cristellys desde 1912, superando períodos históricos difíciles en los que otros inmuebles igualmente emblemáticos de la Capital fueron cayendo.

La vivienda, tal y como se encuentra en la actualidad, existía ya en 1722, con la segunda planta y un balcón canario, aunque de influencias portuguesas.

La construcción original constaba únicamente de un piso, aunque en ese año, cuando fue adquirida por el coronel Roberto Rivas, junto con otras nueve casas de Santa Cruz, ya tenía el aspecto que ha lucido en los últimos años.

Tal y como ya adelantó EL DÍA, entre las anécdotas que adornan la historia de la casa destaca la estancia del infante don Enrique de Borbón y Parma en la Ciudad, en la residencia militar que se encontraba contigua a la casa. El infante denunció que el inmueble no le dejaba contemplar la iglesia y la plaza, motivo por el cual estuvo a punto de ser derribado.

El árbol y el torreón

La casa conserva aún uno de los torreones utilizados en diferentes hogares de la Capital, sobre todo en las de los comerciantes, para controlar el tráfico portuario y los navíos que se acercaban a la costa.

El patio interior y el ya citado balcón de madera son algunos de los elementos típicamente canarios que se mantienen. Un estudio realizado sobre la edad del árbol plantado en ese patio ha revelado, gracias a su altura, que tiene más de 300 años.

En los últimos años, el Ayuntamiento de Santa Cruz acometió el adecentamiento de la fachada de este edificio catalogado, dentro del Plan Urban de peatonalización y rehabilitación del entorno histórico de la Capital.

En esa época se instaló también la cartelería que lucen las puertas de la farmacia, detalles de los que se ocupó el mismo taller encargado de la restauración de la calle de La Noria.