El Gobierno de Tailandia sacó ayer a los soldados y carros de combate a las calles de Bangkok tras decretar el estado de excepción, a fin de acabar con las desafiantes protestas de los manifestantes. Tras el anuncio, un grupo de "camisas rojas" se dirigió al Ministerio del Interior y se abalanzó sobre el vehículo del primer ministro.