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Vetar la calle Real a los furgones generaría un caos en el reparto

La presencia de vehículos policiales en la principal vía comercial de la capital ha dejado al descubierto la problemática del suministro.
V.M., S/C de La Palma
3/ene/18 6:12 AM
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Vetar la calle Real a los furgones generaría un caos en el reparto

Pocas zonas de carga y descarga, las tiendas abren entre las 9 y las 9:30, el tiempo para repartir es ajustado, una ordenación del tráfico deficiente... Dentro de un camión de reparto la problemática del suministro de mercancías a los comercios del "corazón" de Santa Cruz de La Palma es más complejo de lo que se expone y ordena en el ayuntamiento.

La presencia hace apenas unos días de coches policiales en cada una de las entradas a la Calle Real, la principal arteria comercial de la ciudad, para evitar la presencia de furgones a partir de las 10:00 horas, límite para el reparto, ha dejado al descubierto la problemática que cada mañana se vive en esta zona peatonal, aunque han quedado en un segundo plano las serias dificultades que también se encuentran los transportistas o repartidores para realizar su trabajo.

Una de las opciones planteadas en el Pleno es que se extienda el uso de las carretillas de carga y que los profesionales del sector dejen su vehículo fuera de la calle Real. Pero dónde es ese fuera. La ciudad no está hoy preparada para una solución tan drástica. Un dato: en la Avenida Marítima, desde El Puente hasta la zona del césped, apenas hay un espacio delimitado para los transportistas, donde tan solo caben tres furgones. Eso siempre y cuando no haya un vehículo particular aparcado, tal y como ocurría justo cuando el redactor de esta información recorría la zona a las 9.35 horas.

También hay otros mínimos aparcamientos en la parte trasera y en un lateral de la sede del Cabildo. Precisamente, la institución insular tiene el mismo o incluso más espacio reservado para sus vehículos oficiales en el centro de la ciudad que el destinado para el reparto.

En el trayecto, los repartidores no son ajenos al conflicto. El trabajo llega un momento en el que se hace estresante. Jorge corre con un paquete. Al detener su coche cerca de la plaza de España y tras sortear a un camión municipal, afirma que "la gente debe saber que estamos trabajando. Hay comercios que abren a las 9.30 y a las diez tenemos que estar fuera de la calle. Si tienes que repartir tres o cuatro paquetes, ¿qué haces? Hay momentos en los que te ves muy apurado y fuera de la calle Real no encuentras dónde aparcar". Eso sí, tampoco esconde que algunos de sus colegas de profesión "son un poco caraduras. Hay de todo. Son los menos, pero algunos se aguantan hasta las 10.20 o 10.30. Casi todos salimos siempre antes de las diez". "No podemos pagar justos por pecadores", sostiene.

Más abajo, a la altura del Palacio Salazar, Toño sentencia: "No hay que meter coches de policía en cada entrada a la calle. Esto es más simple: sería suficiente con que una pareja de la Policía Local recorra la vía a partir de las diez de la mañana". Hace además un apunte: "Si te dejas la llave puesta en el contacto y bajas a dejar un paquete, la sanción es de 500 euros sin derecho a reducción. Es por seguridad".

Junto a la parada de taxis del césped, en un reservado mínimo de carga y descarga, otro de los repartidores, que aparece con su carretilla, lo tiene claro: "Si un día deciden impedir la entrada de nuestros vehículos a la calle Real será imposible poder trabajar aquí". Además, aclara que "después de las 10 de la mañana puedes estar en la calle Real con el vehículo, pero pagando un permiso para situaciones especiales". Normalmente, "todos nos vamos a las diez. Es muy raro que alguien se quede más alla de la hora límite".

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