Santa Cruz de Tenerife

La fuente de la eterna juventud

La Fuente Santa, en el municipio de Fuencaliente, fue en el siglo XVII la última esperanza de muchos enfermos de Europa y América que recurrieron a sus aguas en busca de un remedio para sus males. Estuvo 328 años sepultada.
V.M., Fuencaliente
3/ago/08 1:19 AM
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La historia le otorga propiedades curativas, aquellas que ya se reflejan en documentos del siglo XVII de diferentes casas reales europeas, y la leyenda, la voz seguramente alterada de generaciones pasadas, le concede incluso la capacidad del rejuvenecimiento, la atrayente virtud de dudosa veracidad de evitar el deterioro por el paso del tiempo. Sí, la ansiada eterna juventud. La Fuente Santa estuvo 328 años perdida, hundida bajo las lavas de dos volcanes, pero el mito nunca se perdió, sus aguas seguían aún manando, y en 2005, por fin y tras largos años de búsqueda, se logró encontrar tras perforar 187 metros, desde la boca de entrada a la galería excavada, en una pared basáltica e inestable.

El manantial dio fama, gloria y riqueza a La Palma durante dos largos siglos, hasta que en 1677 quedó sepultada por el volcán de San Antonio. Antes, aquellos, los primeros, que llegaron a la fuente relataron luego, en sus terruños, a sus allegados, las propiedades de las aguas y, poco a poco, la historia, de diferentes maneras y con la voz emocionada del relato, se fue extendiendo por toda Europa y América, lo que propició que personas enfermas de ambos continentes visitaran la Isla en busca de un remedio definitivo para sus males.

Contra la lepra, sifilis, sarna... Seguramente, la voz de personalidades de reconocido prestigio por aquel entonces, como Abreu Galindo y Torriani, alabando la "virtud sanadora" de la fuente fue también decisivo para que muchos enfermos, sobre todo de la "lúe Venérea", del "mal francés", y del "mal de pupas", como así denominaban antaño a la sifilis y la lepra, que constituían entonces un auténtico "azote de Dios", decidieran apostar por las aguas palmeras. También tenían fama de sanar cualquier enfermedad de la piel, de los huesos, del estómago e incluso el reuma y la sarna. Era, decían, milagrosa. Destaca la presencia de Pedro de Mendoza y Luján, conquistador de Argentina y fundador de Buenos Aires, quien visitó la fuente buscando la salud que había perdido.

Pese a todo, a su grandeza, a su poder, la naturaleza decidió acabar, o mejor interrumpir, aquella historia. Dos volcanes, primero de San Antonio y, luego, el Teneguía, enterraron la Fuente Santa bajo sus coladas. Fuencaliente creció, pero perdió uno de sus principales reclamos, justo en el momento que el manantial estaba teniendo un mayor "prestigio" en todo el mundo. Los palmeros no se resignaron a tal acontecimiento y en 1687, diez años después de la desaparición, se inició la excavación de un pozo en busca de las aguas curativas. Aquellos trabajos no dudaron mucho. Ni medios ni tiempo. Se dejó para las siguientes generaciones.

Ocho años de trabajos. Años después, siglos más tarde desde su desaparición, el Gobierno de Canarias inició la búsqueda, se metió entre las coladas. Las condiciones en las que se realizó el trabajo no facilitaron el objetivo final. El terreno que se excavó era muy inestable, a lo que se unieron los gases que puntualmente aparecían dentro de la galería, por lo que las precauciones fueron siempre extremas. Ante tales condiciones, el avance de la perforación fue lento, aunque a finales de 2005, por fin, dio sus frutos. Se encontró la fuente, aunque para ello se tuvieron que invertir más de 700.000 euros.

Crear un balneario. En la actualidad, tres años más tarde del hallazgo, la Fuente Santa está bajo el control del Cabildo insular, aunque es cierto que está creado un consorcio en el que participan además el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Fuencaliente y la entidad de ahorros CajaCanarias, que será el que realmente tenga la principal responsabilidad de la mejor gestión para la promoción, difusión y explotación de un recurso de incalculable valor.

Existe, incluso, un anteproyecto de balneario, que contempla un espacio dividido en cuatro áreas, una lúdica para el entretenimiento familiar, un centro termal para los tratamientos sanitarios y estéticos, un área sobre su historia y un espacio con la espectacularidad de la fuente sepultada bajo tierra. No está previsto, todo la contrario, ninguna instalación hotelera anexa, aunque no se descarta que sea la empresa privada de capital palmero el que finalmente se encargue de su gestión, bajo una serie de requisitos indispensables.

Análisis del agua. Los técnicos del Consejo Insular de Aguas se encargan ahora de analizar el agua de la Fuente Santa, que emana a unos 50 grados centígrados, para definir, con total exactitud, sus propiedades, sus características, aquellas singularidades que la hacen diferente. Aunque ellos, los especialistas, dejan claro que tienen como base innumerables estudios anteriores, que convierten la Fuente Santa es un lugar misterioso, atrayente, por lo que más de la mitad del camino ya está andado.

Lo que sí queda claro tras visitar la cueva, sus aguas, sus secretos, sentir su calor, es que la Fuente Santa tiene las características apropiadas para convertirse en un referente de La Palma. Además, en un referente rentable. Muy rentable.