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Pese a todo, nadie la da por muerta
El Día Mundial de la Paz puso otra vez sobre
la mesa si es una utopía o realmente alcanzable. Que haya paz, no
sólo es posible, sino una obligación moral, según los contertulios
de este debate, que centraron sus discursos en la amenaza de otra
guerra en Irak.
La paz no sólo es deseable. Es posible y hay que luchar por ella, como coincidieron en señalar los cinco invitados al debate planteado por este periódico en coincidencia con la celebración, esta semana del Día Mundial de la Paz.
De acuerdo con esa declaración estuvieron Luis Mardones, miembro de la Comisión de Defensa y de Asuntos Exteriores del Congreso en representación de Coalición Canaria; Carmen Luisa González Expósito, presidenta de la comisión diocesana Justicia y Paz; Leopoldo Cabrera, decano del Centro Superior de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna; Feliciano Cachón, representante de la Fundación Paz y Solidaridad, ligada al sindicato CC OO y de la recién creada Plataforma por la Paz de Tenerife, y Ángel Llanos, vicesecretario de Organización del Partido Popular en Tenerife.
Si bien el motivo del debate era preguntar por las posibilidades de alcanzar la paz y si son efectivas las iniciativas que se puedan adoptar desde lugares pequeños y lejanos a los conflictos, como Tenerife, lo cierto es que, dada la actualidad, con la anunciada inminencia de un ataque de EE UU en contra de Irak, ninguno de los invitados pudo sustraerse de esa amenaza, por lo que centraron sus respuestas en este último conflicto. La mayoría de ellas, sin embargo, pueden aplicarse a cualquiera.
No obstante, sí fueron comentados algunos conflictos prácticamente enquistados, guerras nuevas o no declaradas y la posibilidad de más enfrentamientos armados, como en el Sáhara Occidental y Venezuela. Sobre estos últimos, los intervinientes, aunque con matices más o menos pesimistas, opinaron que sus situaciones respectivas no desembocarán en guerra, lo que expresaron quizá con más firmeza en contra de la posibilidad de una civil en el país sudamericano.
Se puso de relieve que los intereses económicos, especialmente relacionados con el control de los pozos petrolíferos, suelen estar detrás de la intervención - militar o no - de Estados Unidos en los conflictos. Luis Mardones apuntó además la necesidad de probar su armamento como una segura causa de la "afición" del ejército norteamericano por la batalla real.
En lo que se refiere a los posicionamientos de los invitados, Luis Mardones inició el debate con un alegato a favor de la paz, como "jurídicamente posible, ética y moralmente deseable y por la que hay que luchar", aunque, "materialmente es muy difícil de lograr", matizó en relación con la evidencia de la guerra en Irak, tras el envío de cien mil efectivos norteamericanos al país, que podrán llegar a los 200.000, dijo, con el objetivo de proceder a una "guerra fulminante".
Mardones, que se manifestó en contra de esta guerra, no olvidó citar los efectos negativos que tendrá para el turismo en las Islas, puesto que un conflicto, "lo vimos en el yugoslavo, restringe el espacio aéreo europeo".
Carmen Luisa González Expósito secundó a Mardones en su convencimiento de que la paz "es posible y no solamente deseable, además de exigible por los ciudadanos". Y recordó que "16 millones de personas comen en Irak gracias a la ayuda internacional", para apuntar a la población civil como la primera víctima de los conflictos armados.
La presidenta de la comisión diocesana Justicia y Paz apoyó sus palabras en que la reciente reunión de Porto Alegre, de países y organizaciones críticas con las tesis económicas de la globalización, "es una manifestación de que otro mundo es posible".
El profesor Leopoldo Cabrera expresó su "profundo malestar por lo que parece inevitable", a pesar, dijo, de una "opinión pública en contra". Más allá de este conflicto, mostró su rechazo a todos los que existen en el mundo, tras señalar que los hay, como los africanos "que ni siquiera son ya noticia", y destacó que "las manifestaciones" a favor de la paz "pueden ser insuficientes, pero necesarias", como una manera de "medir lo que la opinión pública dice a los políticos y de que se respeten sus opiniones".
A su juicio, el sentir de los canarios es de oposición total a la guerra y compartió que las Islas podrán verse afectadas negativamente.
Feliciano Cachón destacó la obligación de intentar parar la guerra en Irak, "porque va en contra de la razón y de la lógica", y apeló a que ello sería más fácil "si la ONU fuera para lo que es y no hubiera perdido tanto su papel", porque si no fuera así, añadió, "Sáhara y Palestina tendrían su tierra".
El representante de Comisiones Obreras, la Fundación
Paz y Solidaridad y la Plataforma por la Paz de Tenerife
insistió en otro momento en
que "Canarias ha dicho por
activa y por pasiva un no a
la guerra" y recordó la oposición a la lanzadera de El
Hierro, "porque no podemos
ser vigilantes de nuestros vecinos naturales".
"La paz es deseable y absolutamente posible", manifestó en su turno de posicionamiento el representante del
Partido Popular, Ángel Llanos, aunque explicó algunos
cambios de actitud en la ciudadanía y los países por "efecto del atentando del 11 de septiembre, que nos ha hecho
conscientes de la amenaza del
terrorismo internacional". En
este sentido, defendió el ataque estadounidense contra un
"dictador y asesino", en referencia al presidente iraquí,
Sadam Hussein, y apostó por
la vigencia de la ONU.
Esta manifestación provocó
la objeción de los contertulios
en relación con "el distinto
rasero" que utiliza el presidente estadounidense con
otros dictadores en el mundo,
con el hecho de que se haya
apoyado en regímenes no
democráticos árabes para
poder atacar a Irak o a Afganistán en su momento, o que
contribuya a perpetuar el conflicto palestino-israelí.
La presidenta de Justicia y
Paz, Carmen Luisa González,
no dudó de que el propio presidente George Bush sea también "un dictador en un sentido más solapado", al actuar
de forma individual y en contra de los Derechos Humanos.
No olvidó citar Llanos en
su intervención que una vía
para evitar los conflictos es
que los países consigan unas
economías mínimamente
estables, para lo cual defendió
la necesidad de "invertir en
los países subdesarrollados",
un aspecto que tal vez no fue
suficientemente abordado
durante el debate.
Los intervinientes cuestionaron -a excepción del representante del PP- el caso omiso que el Gobierno español ha
hecho de la opinión pública,
mayoritariamente en contra
de la intervención militar estadounidense, aunque también
plantearon hasta dónde podrá
Francia mantener su postura
de oposición.
En este sentido, el profesor
Leopoldo Cabrera consideró
que "la posición de Aznar es
más individual que colectiva", lo que atribuyó a su cercanía personal a Bush y Blair,
y que es aceptada por su partido como un "hecho consumado".
Para Ángel Llanos, la voz
del PP en el debate, las palabras del profesor eran "una
simplificación del problema"
y consideró que la ciudadanía
"podemos opinar, pero nos
faltan datos", al tiempo que
defendió que la decisión de
Aznar "demuestra su responsabilidad, por estar por encima de los resultados electorales". Mientras que Feliciano
Cachón, de CC OO, dijo "no
tener claro que porque un
gobernante tenga mayoría
absoluta pueda hacer lo que
quiera".
Fractura en la UE
Muy preocupado se mostró el político nacionalista Luis Mardones con la "fractura tremenda" que suponen las distintas posiciones de países de la Unión Europea como España, Reino Unido e Italia, por un lado, y de Francia y Alemania por otro, a favor y en contra respectivamente de la guerra en Irak.
La pregunta sobre en manos de quién está la paz sugirió a los intervinientes "confianza en la ONU", a juicio del representante del PP, y la desconfianza en el presidente norteamericano, al que vincularon a intereses petrolíferos y armamentísticos, en el resto. No obstante, el profesor Cabrera mantuvo en todas sus intervenciones la importancia de la opinión pública para "influir en los dirigentes, "como hemos visto en Tenerife con las torres de Unelco".

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