EL DÍA, S/C de TenerifeLa Ley Orgánica de Universidades - actualmente en trámite en el Senado - aborda, veinte años después de la aprobación de la LRU, la reforma en profundidad de estos centros docentes e investigadores españoles. La intención del Gobierno es acompasar a los nuevos tiempos el funcionamiento y estructura de la institución. Sin embargo, su visión ha chocado frontalmente con los diversos estamentos del mundo universitario: rectores, profesores, estudiantes - que han protagonizado históricas movilizacionesy personal de Administración y Servicios.
Algo, por tanto, está fallando. Para conocer las claves de la reforma, EL DÍA reunió alrededor de su mesa de debate a Manuel Ledesma Reyes, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado; Begoña Zamora Fortuny, profesora asociada de la Universidad de La Laguna; Rubens Ascanio, representante de los alumnos; Enrique Belenguer, catedrático, y Dolores Mora Benavente, profesora de la Escuela de Enfermería y miembro del Partido Popular.
Dolores Mora describió las bonanzas de una ley que podría contar, no obstante, con una mayor financiación, y Manuel Ledesma, Begoña Zamora y Rubens Ascanio mostraron su absoluto rechazo. Enrique Belenguer, por su parte, comenzó la sesión con una postura crítica hacia la LOU y hacia la actitud de los alumnos, y finalizó expresando sus dudas, tras la "brillante intervención" - palabras textuales - de la defensora de la normativa.
Sistema de elección
Los rectores, como explicó Ledesma, se oponen al nuevo sistema de elección ponderada de esta figura y estiman que cada centro debe tener autonomía para establecerlo. Igualmente, arremetió contra el recorte de autonomía que supone la LOU, sobre todo por la creación de un consejo social con representantes ajenos a la universidad.
Ledesma criticó el procedimiento seguido y tachó la Ley de conservadora y de no aportar nada nuevo a la universidad del siglo XXI. Además, estimó que restringe la democratización de la LRU y que carece de financiación.
Otros aspectos negativos, en su opinión, son que se fomenta la creación de centros privados y la endogamia en el profesorado, y que no figura la entrada por primera vez de los docentes en la Universidad.
Problemas de los docentes
Los profesores critican la limitación de la capacidad de autogobierno de los centros y la excesiva jerarquización de la vida universitaria.
Begoña Zamora indicó que el colectivo no ha sido consultado lo suficiente para elaborar la Ley y rechazó las pruebas de aptitud que deben pasar para ejercer la docencia, de las que están exentos los de los centros privados. En su opinión, se pone en peligro la estabilidad y promoción del profesorado canario, al establecer unas condiciones de precariedad y trashumancia para los contratados.
Begoña Zamora aseguró que no se hacía necesario un cambio de la LRU y que, en todo caso, primero habría que definir los problemas y luego resolverlos. En todo caso, achacó la elaboración de la LOU al descontento de algunos funcionarios.
Se refirió también a la escasa financiación y dijo que la ley no solucionará los problemas de endogamia ni la falta de calidad.
Estudiantes
Los alumnos son, quizás, los más críticos con la LOU. Estiman que pierden representación en los órganos de gobierno y capacidad de influencia en las decisiones, y que se quedan sin peso en la elección del rector.
Se oponen radicalmente a la desaparición de la Selectividad y a su sustitución por pruebas de acceso en cada centro, y al distrito único, ya que algunos estudiantes tendrán que "emigrar" a otras universidades de la Península.
Igualmente, creen que la falta de financiación afecta al sistema de concesión de becas y a su cuantía. Por supuesto, afirman que el PP, con la ayuda de Coalición Canaria y Convergencia i Unió, están desmantelando la universidad pública.
Como colofón, Rubens Ascanio afirmó que los estudiantes van a proponer un referéndum sobre la LOU.
Nueva universidad
Enrique Belenguer abogó por mantener la universidad pública y dibujó un triste panorama de la situación actual, ya que, según su criterio, es una porquería, porque ha descendido el nivel de los profesores, de los alumnos y de la misma calidad.
Se opuso a numerosos aspectos de la ley, como la elección del rector, y manifestó que la ministra ha perdido una oportunidad de oro para caminar hacia una nueva universidad.
Tiene futuro
Dolores Mora jugó el difícil papel de defender la ley. Consideró que la LOU mantiene el espíritu y letra de la LRU, que se estaba quedando insuficiente, y que la pretensión es dar un paso hacia la excelencia.
Negó que la ley suponga la muerte de la universidad pública y que descienda el nivel y cuantía de las becas, aunque sí coincidió en que siempre es deseable una mayor financiación.
Comentó que mejorará la producción científica y valoró positiva la movilidad del estudiante canario.
En cuanto al acceso a las facultades, aseguró que, excepto en las carreras de ciencias de la salud, en el resto no hay dificultades para lograr una plaza, incluso con poca nota.
Mora subrayó que la LOU profundiza en la autonomía universitaria, y añadió que el sistema será más ágil, rápido y sencillo.
Tras indicar que los estudiantes tiene asegurada su participación en los órganos de gobierno de las universidades, dijo que los empresarios y las universidades deben estar relacionadas, por lo que le parece bien la entrada en los órganos de gobierno de personas externas.
Finalmente, señaló que la LOU consolida al profesorado ya existente y que éstos lograrán una mejor situación laboral que los funcionarios.