La artesanía tiene futuro en Canarias, pero es necesario que se introduzcan cambios en su actual configuración, los cuales afectan tanto a los propios profesionales del sector, haciendo hincapié en potenciar su formación, como a las instituciones, de cara a fomentar el sector y que puede encontrar en el turismo un importante potencial de desarrollo, que hasta ahora no se ha contemplado debidamente.
Ésta fue una de las reflexiones que fueron puestas de manifiesto en el debate sobre la artesanía canaria organizado por EL DÍA y al que asistieron Vicente Blanco Pérez, técnico de Artesanía del Cabildo Insular de Tenerife; Toribio Delgado Luis, presidente de la Asociación Día de las Tradiciones Canarias; Juan Carlos Calvo Cuéllar, presidente de la Asociación de Artesanos Arte de Tenerife, y Abbas Moujir Hegeige, gerente de la Federación de Comercio de Tenerife.
Los contertulios admitieron que la situación del sector ha cambiado mucho en los últimos años, aunque todavía es objeto de deficiencias. En este sentido, Vicente Blanco apuntó que uno de los mayores inconvenientes a los que se enfrenta es que "la mayoría de los artesanos son mayores", mientras que la gran asignatura pendiente del sector es "la formación". En su opinión, para potenciar el sector hace falta que la Administración funcione correctamente y que los artesanos sepan reaccionar. Por ello, abogó por "buscar un revulsivo".
Insistió en que "cuando se quiere vivir de la artesanía hay que hacer un estudio de viabilidad", porque esta técnica, aplicada a la restauración, la construcción o las nuevas aplicaciones, puede ofrecer salidas.
Por su parte, Toribio Delgado compartió con Blanco que existe una carencia en formación y agregó que esto provoca que "puedan ser buenos artesanos pero malos gestores", por lo que, afirmó, "vivir sólo de la artesanía es prácticamente imposible".
Apoyo de la Administración
Agregó que únicamente se desmarcan de dicha tendencia aquellos profesionales que han tenido formación y que diversifican su campo de actuación. En este sentido, reivindicó un mayor apoyo por parte de la Administración, tanto en información como en reducción de los costes sociales.
Delgado reclamó que en el caso de los artesanos tradicionales, que parecen estar condenados a desaparecer, se plantee su conservación como patrimonio, aspecto que también fue apoyado por Vicente Blanco. Respecto al resto de profesionales, destacó que pueden encontrar posibilidades de expansión, en especial en el sector turístico.
Abbas Moujir coincidió en este último punto y criticó que no exista una política centrada en impulsar la venta de artesanía entre los turistas, pese a que, explicó, es una vía que podría reportar beneficios. Ante esto, defendió que se potencie una red para estos productos artesanales y que, a su vez, se conviertan en empresarios aquellos profesionales del sector que quieran vivir de su trabajo.
Juan Carlos Calvo mostró su "perplejidad" por que el talante de apoyo al sector manifestado en el debate no se vea reflejado en la realidad. Al respecto, denunció que el principal inconveniente al que se enfrenta dicho colectivo es, precisamente, que "no se escucha a los artesanos" ni se tiene en cuenta su opinión para organizar actividades, una "ironía" inexplicable, en su opinión.
Al margen de la ley
Calvo Cuéllar fue incluso más allá y denunció que la Administración incumple la ley, ya que no da cumplimiento a lo estipulado en la propia Constitución, donde se pone de manifiesto que los poderes públicos deben atender a la modernización y el desarrollo de sectores económicos, en particular la artesanía.
Asimismo, denunció que ni siquiera el oficio de artesano está contemplado como tal a la hora de darse de alta en la Seguridad Social como trabajadores autónomos, obligándoles a inscribirse como comerciantes si es que quieren poder optar a algún tipo de subvención.
No obstante, admitió que a esta política de "aniquilamiento" del sector se suma la "apatía" de los artesanos a la hora de defender sus derechos, hecho marcado por sus peculiaridades, al tratarse de "gente sencilla", para la que muchas de las exigencias que les plantea la Administración resultan ininteligibles.
Sobre dicho asunto, Toribio Delgado coincidió en que se trata de un colectivo con una filosofía de trabajo independiente y en el que el asociacionismo resulta muy complicado, lo que impide que cuente con una representación legítima.
La normativa legal del sector fue otro de los aspectos al
que se refirieron los intervinientes. Vicente Blanco recordó que existe una Ley de Artesanía de Canarias, pendiente
de desarrollo, que puede plantear las acciones futuras en
este campo. Asimismo, defendió la necesidad de actualizar
el carné de artesano que, en
su opinión, ha quedado desfasado y crear cuatro certificaciones: una para la utilización de la técnica artesanal,
otra para la empresa artesanal, una tercera para el trabajador de una empresa artesanal y la cuarta para los
monitores.
Blanco hizo alusión también a los precios de los productos artesanales que, dijo,
en algunos casos resultan "desorbitados", por lo que defendió que el profesional se plantee su trabajo desde el punto
de vista comercial.
Claves del futuro
Los contertulios expusieron algunos de los elementos sobre los que se debe incidir de forma especial para garantizar la pervivencia del sector y en el que la formación, reconocida por los asistentes como una de las principales carencias, se convirtió en común denominador. En opinión de Vicente Blanco, "es necesario apostar por una artesanía de calidad, con búsqueda de nuevas aplicaciones y tipologías acordes con los tiempos actuales".
En este sentido, diferenció la artesanía de otros trabajos manuales que no tienen una técnica de ejecución, un rigor y una calidad de producto. Asimismo, señaló que la Administración está abierta a todas las sugerencias.
Toribio Delgado abogó por una mayor formación, tanto en la elaboración del producto como en el desenvolvimiento de los artesanos a la hora de la comercialización. A su vez, defendió la unión del sector, para darle más fuerza y aumentar su carácter reivindicativo.
Por otro lado, afirmó que, "aunque existe apoyo por parte de la Administración a la artesanía, éste no es el adecuado". Por ello, destacó la necesidad de que los políticos muestren una mayor sensibilidad hacia dicho área.
Juan Carlos Calvo, además de reiterar la necesidad de formación tanto para poder enseñar las técnicas como para darlas a conocer, abogó por eliminar las trabas fiscales y por acometer "proyectos ambiciosos" que permitan acoger las diferentes técnicas existentes, así como programas didácticos que den a conocer la artesanía tanto a los canarios como a los turistas, un área ésta última, dijo, al que los profesionales de las Islas no tienen acceso en estos momentos.
Respecto a la comercialización, instó a que las tiendas que tiene el Cabildo "cumplan una función honesta" y den cabida al mayor número de artesanos posible. En definitiva, defendió "una armonía más cercana" entre la Administración y el colectivo, para que éstos últimos sean consultados, de forma que el dinero y esfuerzo que se destine para favorecer al sector sirva para algo.
Abbas Moujir reivindicó que se potencie la promoción exterior de la artesanía, sobre todo en los países emisores de turistas, y que se diversifiquen sus puntos de venta. Al respecto consideró "interesante" que se llegue a acuerdos con comercios de zonas turísticas. Por otro lado, defendió que se dé a conocer el valor de la artesanía, sobre todo entre los más pequeños, y que se fomente el asociacionismo, factor clave tanto para la formación como para mejorar su situación.