La patronal venezolana, agrupada en torno a Fedecámaras, y las organizaciones sindicales se unieron el pasado 10 de diciembre en una huelga general contra el presidente Hugo Chávez que, según las organizaciones convocantes, paralizó el país. Tras esa insólita comunión y una vez salvadas las tradicionales discrepancias entre patronos y trabajadores, el país está fracturado en dos bandos bien diferenciados: los partidarios del presidente o "chavistas" y sus detractores.
Pero, ¿cuáles serán las consecuencias de tamaña división social? ¿Hacia dónde se dirige Venezuela? ¿Qué futuro espera a la ingente colonia canaria? Para responder preguntas como éstas, EL DÍA sentó en torno a su última mesa de debate a cuatro personas muy vinculadas al país: Reyes Álamo, periodista venezolano; Francisco Guerra, economista de aquel país y establecido en Tenerife desde hace tiempo; Alberto Vargas, emigrante retornado, y Cándido León, presidente de la Unión de Emigrantes Retornados de Canarias (Uerca). Este periódico invitó al debate a la cónsul de Venezuela en Santa Cruz de Tenerife, quien excusó su presencia porque viajaba esta misma semana al país.
Pesimismo
Francisco Guerra fue el más pesimista de los invitados sobre el futuro que aguarda a este inmenso país americano y arremetió con dureza contra Chávez, de quien dijo que ha secuestrado los órganos constitucionales de la República, como la Corte Suprema, la Fiscalía, el Congreso o las Fuerzas Armadas. "Si Chávez dura un año más, habrá que aguantarle otros veinte", dijo.
Guerra argumentó que el presidente ha ido tejiendo en los casi tres años que lleva de mandato una malla de adeptos, a través, fundamente de los llamados "círculos bolivarianos", que, en su opinión, llevan al país a la ruina y cuyas veleidades hegemónicas pueden abocar a Venezuela a un conflicto armado.
Guerra argumentó que la Administración chavista está llevando el país a la descapitalización y acercándolo a los postulados marxistas, una situación que no podrá aguantar, según dijo.
Reyes Álamo fue igualmente crítico con Chávez y su Gobierno. El periodista aseguró que la situación es "muy difícil, pero que el país cuenta con gente muy preparada y cuerda y muchos recursos para superar la crisis".
"Chavez seguirá por un tiempo actuando como un desaforado pero al final saldrá del Gobierno y todos, entonces, deberemos aprender de los errores cometidos".
Alberto Vargas, que llegó a la Isla poco antes del ascenso de Chávez, coincidió en la insostenibilidad de su modelo político y aventuró que si continúa por los mismos derroteros durante más tiempo sería el "acabóse". "Chávez - indicó - no habla, amenaza", algo que no deja lugar a salidas negociadas.
Amenazas
Sobre este último punto, Guerra se preguntó qué se puede esperar de un presidente que dice (se refiere a una alocución de Chávez durante la jornada de huelga general) que "ustedes hacen las caceroladas, pero nosotros tenemos los F-16".
Argumentó que las Fuerzas Armadas están totalmente politizadas y que el Gobierno cuenta con un chivato en cada cuadra (manzana) de las ciudades, una situación que de consolidarse puede provocar la existencia real de un ejército de civiles en las calles.
El economista añadió también que el presidente se ha hecho con todos los símbolos patrios y que debajo de su pretendida revolución bolivariana, la influencia que emerge con fuerza es la de Ezequiel Zamora, "una especie de bandolero del siglo XIX, que lo primero que hacía al llegar a los pueblos era romper los registros, para eliminar todo rastro de propiedad privada".
Reyes Álamo destacó, en cualquier caso, que después del éxito del paro general se está articulando una nueva oposición que está conformada por la sociedad civil en su conjunto y que tiene un referente claro en la figura del presidente de la patronal, Pedro Carmona.
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