El próximo miércoles se cumple un año de los atentados del 11 de septiembre, de los que en su momento se dijo que iban a cambiar el mundo; no sólo en el ámbito del gran tablero mundial de la geoestrategia, de las relaciones internacionales y de la economía, sino también en un espectro más cercano, el de las relaciones personales. Doce meses en los que el mundo ha vivido pendiente de los progresos, pocos, de la investigación, de los episodios de la guerra contra el terrorismo, focalizada en Afganistán, y de la incertidumbre sobre el futuro de los bolsillos.
Canarias no fue menos y también vivió aquellos primeros momentos con la tensión lógica del que sabe que su principal fuente de ingresos es el turismo y que un crack económico podría dar al traste con este sector de actividad.
Hoy, un año después, se ha constatado que el Archipiélago no sufrió de manera especial los efectos de la crisis económica que se gestaba ya antes del 11-S y que, es más, con la perspectiva de unos meses tras los atentados, se vio ligeramente favorecida.
El último de los debates de EL DÍA contó con la presencia de Antonio Miguel Sánchez, director general de Promoción Turística del Gobierno de Canarias; José Luis Rivero, presidente del Consejo Económico y Social; Jorge Martínez, presidente de la Asociación Provincial de Agencias de Viaje y Wenceslao Peñate, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna.
La charla sobre los efectos del 11-S en el Archipiélago arrancó con una dificultad, aquella derivada de la temporalización de la crisis económica. Es muy difícil determinar cuál fue el impacto de los atentados sobre la economía, porque antes de esa fecha ya la crisis era latente. Establecer una relación directa entre los atentados y la crisis económica es una tarea muy difícil, como apuntó José Luis Rivero. "Si los atentados hubieran sido un año antes se podría haber aislado su efecto, pero se produjeron en un momento de cambio de ciclo económico". El presidente del CES añadió que el 11-S se ha utilizado por Estados Unidos para justificar el lanzamiento de una campaña de gasto público y que ha llevado a que el país pase de un superávit a un déficit a largo plazo; un gasto público realizado por los republicanos, en principio los que ideológicamente menos predisposición tienen a engordar este tipo de gasto.
Pero en relación directa a Canarias, más grave parece la crisis que afecta a Alemania, un país que no está ahora mismo en condiciones de cumplir los criterios de estabilidad y cuyos ciudadanos temen una subida de impuestos. Esta situación sí puede afectar de manera directa a Canarias, porque el alemán es uno de los principales mercados turísticos canarios.
Antonio Miguel Sánchez, director general de Promoción Turística, recordó también que los atentados coincidieron con una desaceleración económica y con una ralentización turística con crecimientos inferiores a años anteriores. Tras los atentados, se constituyó un gabinete de crisis entre el Gobierno Central, tres comunidades autónomas (entre ellas Canarias) y empresarios del sector. La conclusión a la que se llegó en aquel momento fue que Canarias se había mantenido como destino con una "solidez importante". No se sabe muy bien por qué, pero la lejanía de los destinos potencialmente peligrosos o la seguridad con la que se asocia a las Islas pudieron ser elementos definitorios. Las previsiones para el cierre del ejercicio y para el próximo año son, en ambos casos, positivas, según indicó el director general.
Jorge Martínez, presidente de la Asociación Provincial de Agencias de Viaje, explicó que el Archipiélago no se vio especialmente afectado en la llegada de turistas, precisamente por su alejamiento del Mediterráneo Oriental, las zonas más calientes durante el conflicto y cuyos destinos prácticamente se cerraron. En el caso de los turistas isleños, aquellos que tenían reservas para países como Egipto cancelaron sus viajes, que fueron sustituidos generalmente por viajes a la Península.
Sin embargo, a partir de este momento en el que ya están prácticamente olvidados los efectos del 11-S en los turistas y la competencia con otros destinos vuelve a ser fuerte, es importante aprovechar la situación para corregir determinados aspectos que provocan problemas en la imagen turística, como las huelgas de transportistas, o amenazan con socavar la credibilidad del destino, como los aspectos de seguridad ciudadana.
Aun más, el presidente del Consejo Económico y Social propuso la vertebración en Canarias de una especie de "invernadero de seguridad", cuyo principal argumento sería el gran acuerdo de concertación social entre empresarios y trabajadores, que sirva para garantizar la paz social en las Islas y articular programas de mejora, tanto en el empleo como en la formación de los propios trabajadores.
Wenceslao Peñate, al margen de los aspectos puramente psicológicos de los atentados, enfatizó que es insensato achacar la crisis económica exclusivamente a los atentados de septiembre y que lo que se ha hecho es encubrir con ese episodio la crisis estructural que se estaba gestando con anterioridad.