BUSCA Y CAPTURA
El actual sistema penal supone una carga excesiva de trabajo sobre los órganos judiciales y sobre los cuerpos de seguridad. El paso de los archivos por el juez de Instrucción, el Ministerio Fiscal y el juez de lo Penal implica una duplicidad de documentos y de citaciones. La burocracia se complica y el principal afectado, en este caso, no es otro que la víctima. Los juicios rápidos eliminarían burocracia y agilizarían la prisión preventiva, al aplicar una pena penitenciaria única. Otras ventajas que destacaron fiscales y magistrado son la posibilidad de llegar a acuerdos de reparación. Asimismo, se evitaría «marear» a la víctima, que ahora testifica en innumerables ocasiones. Todo el proceso podría culminar en menos de 15 ó 20 días.
SUPUESTOS DE HECHO
Los invitados al debate discreparon sobre la conveniencia del señalamiento de juicios rápidos para algunos supuestos de hechos. José Manuel Niederleytner recordó que en Barcelona no se aplican para las denuncias de alcoholemia, porque, en estos casos, las pruebas no son determinantes para una detención. Miguel Serrano, sin embargo, no consideró esto como una pega, porque se puede establecer como una vista oral. Juan Manuel Fernández del Torco mostró su preocupación por los casos de navajazos, donde existen lesiones. En un juicio rápido no se puede conocer cómo evolucionará una herida de gravedad. Otro posible inconveniente es el tiempo para recoger las pruebas suficientes para establecer la inocencia del inculpado, en casos de actuar bajo los efectos de drogas.