Las fuertes lluvias caídas sobre el Archipiélago a principios de la pasada semana, que se saldaron con la muerte de tres personas en la Caldera de Taburiente, han reabierto el debate sobre la seguridad en Canarias. ¿Están las Islas preparadas para afrontar situaciones de emergencia por fenómenos naturales o de otra índole? Para responder a esta cuestión, EL DÍA sentó en torno a su última mesa de debate al director general de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, José Julián Istúritz; a la responsable del Centro Territorial en Canarias Occidental del Instituto Nacional de Meteorología (INM), Carmen Rus; al presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo; al responsable del servicio de Protección Civil de la Sudelegación del Gobierno, Luis Mallén, y al concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana de Santa Cruz de Tenerife, Hilario Rodríguez. Una discusión que se complementa en la página siguiente con un artículo del presidente del Cabildo de La Palma, José Luis Perestelo.
De acuerdo con el parecer generalizado de los participantes, en las Islas se han dado avances importantes en los últimos años, pero quedan todavía flecos abiertos. Con los matices evidentes de un debate que se prolongó por espacio de dos horas, en planificación hay carencias evidentes y en la atención inmediata a la emergencia las cosas van mejor.
Problema de cultura
En palabras de Isturitz, falta en las Islas una cultura de las emergencias, cuyo ejemplo más claro puede se que Canarias haya sido una de las últimas Comunidades Autónomas en crear una dirección general para las emergencias. En esta línea, se debe animar a los Cabildos y ayuntamientos (el jefe de Protección Civil en caso de emergencia siempre es el alcalde, siempre y cuando la emergencia se concentre sólo en su municipio) a establecer planes con catálogos de riesgos reales (no hecatombes hipotéticas como grandes maremotos o erupciones devastadoras) y hacer comprender a las corporaciones locales que la Protección Civil no es una competencia menor. Isturitz aseguró que las Islas están preparadas para afrontar una urgencia con 200 víctimas. "Más allá de eso dudamos de que podamos responder", dijo.
Se trata, en última instancia, de cumplir la ley que regula el marco competencial y mejorar los mecanismos de coordinación. Casimiro Curbelo respondió a la pregunta inicial de manera categórica: "Aunque ha habido mejoras, radicalmente no estamos preparados". A su juicio, se teoriza mucho y se planifica menos. Criticó la falta de planes insulares de seguridad y la inexistencia de inventarios de riesgos, básicos para luego afrontar con garantías las emergencias. En su opinión hay bastantes medios, "pero no están perfectamente localizados o a veces nos atropellamos en las interferencias". Si todo el mundo tiene buena voluntad - añadió qué es lo que está fallando.
Opiniones individuales
Una apreciación que compartió Luis Mallén, para quien la suficiencia de recursos no va acompañada de la mejor coordinación posible.
En este punto del debate Isturitz subrayó que una cosa es la opinión de alguien ante una emergencia y otra la de quien tiene la competencia y la responsabilidad de actuar. Dijo que en Canarias se dan 800 mil incidencias comunicadas al 112 y que las reclamaciones no pasan de diez. La conexión y la coordinación entre los equipos de emergencias (rescate, policía, sanidad y protección civil) en situaciones cotidianas es óptima, un escenario que se reproduce en casos de emergencia, aquéllas que se definen como de "grave riesgo, catástrofe y calamidad pública".
Curbelo indicó que la discusión sobre el mando único y la competencia está fijada legalmente, pero que luego en la práctica cotidiana no se lleva a cabo: ¿Quién tiene que actuar? ¿Quién obliga para que el que tenga la competencia la ejerza? También pidió flexibilizar la normativa para permitir una repuestas después de la emergencia, por ejemplo, para sufragar los gastos económicos generados o proceder a las indemnizaciones.
El director general indicó que a pesar de lo que marca la ley, tampoco se puede tratar a todos los ayuntamientos por igual, dada sus diferentes posibilidades, y que en este punto toman especial relevancia los Cabildos y los planes insulares.
Una opinión compartida por Mallén, quien aseguró que la coyuntura es favorable para que estas corporaciones abanderen la coordinación en sus respectivos territorios.
El objetivo del Gobierno, en cualquier caso, es que cada uno de los Cabildos tengan aprobado sus planes de emergencia en diciembre del próximo año.
Hilario Rodríguez, concejal de Santa Cruz y que acudió también en representación de la Federación Canaria de Municipios (Fecam) abundó en la falta de cultura en las emergencias y señaló que normalmente se confunde a los voluntarios con el servicio de Protección Civil. Echó en falta más personal y técnicos en esta materia para los ayuntamientos y pidió a los alcaldes una mayor concienciación para que no tomen a la Protección Civil como una "maría".
Labor encomiable
Educación. Un término que también utilizó Carmen Rus, quien se mostró comprensiva y admirada por la labor de Protección Civil, a la que se critica mucho cuando falla pero a la que no se le reconocen sus aciertos. Rus indicó que una buena alerta meteorológica se basa en una buena predicción y que si bien se ha avanzado espectacularmente en este campo, aún no es posible técnicamente predecir cuánto va a llover en un punto muy determinado de la geografía insular. También advirtió de los cambios que se producen en la Naturaleza por la acción humana, que provocan una modificación de las condiciones orográficas y, por tanto, de los posibles daños.
Los planes de emergencia, que fueron un argumento recurrente durante todo el debate, deben incluir, según la explicación ofrecida por el director general, un análisis de riesgos reales y, no hipotéticos, un catálogo de elementos vulnerables y, finalmente, protocolos que establezcan la coordinación operativa en caso de emergencia.
Diferentes situaciones
La necesidad de insularizar los planes de emergencia viene dada por las diferentes condiciones orográficas y naturales de las Islas, lo que implica que la situaciones de riesgos sean también diferentes.
Los participantes también insistieron en la necesidad de invertir más en formación de técnicos de Protección Civil para que, al menos, cada uno de los ayuntamientos del Archipiélago y los Cabildos cuenten, al menos, con un especialista en la materia, con los suficientes conocimientos para realizar programaciones y actuar de asesor de los alcaldes, cuyo papel en las emergencias es central y fundamental.