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QUEDA DICHO
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Wenceslao Peñate,
decano de la Facultad de Psicología de la ULL: "Si el
riesgo físico al contraer el carbunco es
mínimo, está claro que todas las miras
han de dirigirse a los mecanismos de
defensa contra el impacto psicológico de
estos ataques. No hay razones objetivas
racionales para tener miedo, por lo que
es necesario un esfuerzo para superar las
situaciones de pánico". |
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Fernando Clavijo,
representante de la Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias: "La Administración del Estado y la Autonómica están en permanente contacto para actuar ante cualquier posibilidad de riesgo de este tipo. En este sentido, los grupos sanitarios y de intervención están preparados, pero la población canaria no debe sentir temor". |
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Antonio Sierra,
jefe del
Departamento de Microbiología del
Hospital Universitario de Canarias: "Quede
claro que debemos hablar de carbunco,
cuya capacidad de manejo como arma
biológica es mínima, y que el dispositivo
sanitario está más que preparado para
diagnosticar y tratar esta patología, por lo
que el servicio sanitario debe utilizarse por
los cauces normales". |
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Alfredo Mederos,
catedrático de
Química Inorgánica de la Universidad de
La Laguna: "Desearía que las autoridades
sanitarias corroborasen a la población que
disponen de los medios suficientes para
que, en el caso excepcional de registrarse
algún caso, no haya efectos nocivos". "A
los bromistas, que no jueguen con el
miedo de las personas y que se les
apliquen los castigos precisos". |
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Lucas González,
médico del
Servicio de Epidemiología de la Consejería
de Sanidad: "Este fenómeno de
bioterrorismo está buscando el impacto
psicológico por encima de cualquier otro
fin, y, desde los puntos de vista médico
y sanitario, no hay razón, en los
momentos actuales, para pensar que
puedan producirse efectos a los que no
podamos enfrentarnos". |
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