Tenerife Norte

Un paseo por el Puerto oculto

El escritor José Gregorio González propone un recorrido por los misterios, secretos e historias mágicas de la ciudad turística, donde tienen cabida guanches, masones, pirámides y hasta frailes voladores.
Raúl Sánchez
5/jun/17 6:10 AM
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Un paseo por el Puerto oculto

J osé Gregorio González, periodista y escritor, es autor de más de una docena de libros sobre enigmas y misterios de las Islas, entre los que destacan títulos como "Canarias Mágica", "Canarias Misteriosa" o "Canarias, territorio del misterio". Uno de sus últimos proyectos es una ruta por el Puerto de la Cruz oculto y algunos de sus secretos e historias mágicas. González propone recorrer la ciudad turística dispuestos a buscar símbolos masones escondidos, descubrir la especial relación local con el mito de San Borondón, escuchar la historia de un fraile que dicen que voló, imaginar antiguas estructuras piramidales en Punta Brava o contemplar el lugar donde se cree que fue ejecutado el guañamene guanche Agoymad por orden del Mencey Bencomo.

"Cuesta imaginar que una ciudad como el Puerto de la Cruz, que durante décadas despuntaba en la isla como motor de su economía, tenga territorios del misterio y la leyenda por los que transitar. Pero es así. Esta ciudad encierra desde su mismo origen historias prohibidas, episodios heterodoxos de singular importancia, tradiciones únicas que han llegado de manera casi milagrosa hasta nuestros días", explica González (en la foto).

"El paisaje del antiguo Puerto de La Orotava está marcado por hitos como la Montaña de la Horca, en Las Arenas, escenario de la ejecución del guañamene Agoymad, por parte del poderoso y temperamental mencey Bencomo, a quien no debió sentarle bien que el adivino le anticipara el desenlace del pulso que mantenía contra los conquistadores castellanos", afirma el autor de la Guía Mágica de Canarias.

"De esas antiguas poblaciones guanches que sin duda habitaron el Puerto de la Cruz apenas nos quedan algunos vestigios en la Ladera de Martiánez, un cierto número de piezas en el Museo Arqueológico del municipio, y un puñado de huellas en la toponimia, como es el caso de Cuaco, que da nombre a uno de sus chorros de agua más célebres. En las cercanías de Punta Brava existieron, hasta mediados del siglo XX, estructuras piramidales similares a las que han alcanzado notoriedad en Güímar e Icod", explica.

Mención aparte requiere el cementerio inglés o protestante, "la vieja chercha cuyo origen al parecer se remonta al año 1675, aunque en su dintel figure la fecha de 1757. Es considerado el cementerio no católico más antiguo de España, atesorando incógnitas en sus tumbas que damos por indescifrables. Allí reposan los restos, como ejemplo de intolerancia religiosa, del masón José Martínez Esquivel. Era del Puerto de la Cruz el primer encausado por masonería en la historia de la Inquisición Española, el irlandés Alejandro French Linch, quien en 1739 fue denunciado por un antiguo socio suyo y juzgado con bastante benevolencia en Las Palmas de Gran Canaria", recuerda.

"La ciudad acuna cierto número de hitos masónicos, episodios en ocasiones hilarantes como los protagonizados por el acomodado comerciante portugués Francisco Caballero Sarmiento, o encriptados en tiempos recientes como el mural localizado en la plaza del Charco. Algunos expertos en arte y simbología masónica sostienen que incluso en la fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia es posible encontrar los principales símbolos de la masonería", detalla González.

Esta ruta por "El Puerto oculto" se organizó en marzo y volverá a repetirse el próximo 30 de junio. Será una oportunidad para descubrir "rituales paganos, sincretizados con el cristianismo, del culto a las fuentes y a la fertilidad de la tierra, que tomaban forma con el exuberante adorno de chorros y fuentes"; leyendas marineras como las de San Borondón, o historias de frailes como "Juan de Jesús, que llegó procedente de Icod con 23 años en 1641 y solía dormir, para sobresalto de muchos, dentro del ataúd comunitario a las puertas de la iglesia de la Peña de Francia. Al Peñon del Fraile, bautizado así en su honor, se retiraba en oración obrando el milagro del florecimiento de dos verodes secos amarrados en cruz, y dicen que protagonizando un espectacular e increíble vuelo milagroso".