Santa Cruz de Tenerife
ANTONIO-PEDRO TEJERA REYES

El sentimiento rotario es así

30/jul/08 6:55 AM
Edición impresa

Para mi querido amigo Manolo

Alfonsín, nuevo presidnete del Rotary Club de Puerto de la Cruz

HACE ya muchos años, en el hotel Gran Tinerfe, del sur de Tenerife, conversábamos distendidamente con nuestro viejo amigo, tristemente desaparecido, D. Cándido Luis García Sanjuán, sobre el sentir de los rotarios y su forma de vida. Nos confesó en esta ocasión, algo que ya conocíamos, pues su vida a través de la industria turística no era ningún secreto para nosotros, metidos como estábamos, ya en esas gloriosas fechas, en el mundillo del turismo que nacía por esos tiempos en el Puerto de la Cruz, y a continuación en el sur de Tenerife. D. Cándido Luis García Sanjuán se había sentido rotario toda su vida.

Habíamos tenido antes de esas fechas la gran oportunidad de dirigir y organizar, en el I Congreso Internacional de la Federación Universal de Asociaciones de Agencias de Viajes (FUAAV), una magnifica exposición de los recursos turísticos de Canarias, la célebre EXPOTUR CANARIA, donde de Playa de las Américas lo único que había era una fotografía mural de una playa de callados -en Canarias les decíamos así- con la vista de La Gomera al fondo. En el Acantilado de los Gigantes estaba ya su hotel, luciendo su airosa figura. Ahí, en esa exposición, conocimos a los Puig -padre e hijo- al célebre César Manrique, y a toda una serie de personajes que después peleaban para salir en el recordado NO-DO, el día de la inauguración, al lado de Fraga Iribarne (Ministro de Información y Turismo en aquel entonces), al que me tocó acompañar en todo el recorrido, en la citada muestra de los recursos turísticos de Canarias.

Hablábamos con D. Cándido Luis de estas y de muchas cosas que ya entonces nos preocupaban a ambos sobre el desarrollo del turismo en Canarias, sin poder olvidar mi nueva condición como rotario hecho en Venezuela, cuando acá comenzaban a organizarse nuevamente los clubs españoles. Él siempre había sido rotario. Yo le entendí claramente y ahora lo entiendo más todavía.

El rotarismo nace desde el momento en que una persona aplica la más que célebre "Prueba Cuádruple" de Rotary, en todos los actos de su vida: "1.- ¿Es la verdad? 2.- ¿Es equitativo para todos los interesados? 3.- ¿Creará buena voluntad y mejores amistades? y 4.- ¿Será beneficioso para todos los interesados? Si tienes ese sentimiento y esa manera de pensar, se puede decir que eres un buen rotario. Otra cosa bien distinta es que tengas posibilidades de ingresar en un club rotario, donde, en algunas latitudes, el costo económico del mismo es un serio impedimento para las personas buenas que siguen en su vida pública y privada los principios de Rotary. En algunos lugares de la India, los rotarios se reúnen en las iglesias.

En Venezuela, al final de todas las reuniones rotarias, se lee El Objetivo de Rotary. Es un recordatorio que está mas que unido a la diligencia y la seriedad que los componentes de los clubs le quieran dar al tema. En Colombia y Ecuador, sabemos por experiencias propias que también se lee El Objetivo de Rotary en las reuniones formales de los clubs.

Quizás fuese bueno que acá se hiciera igual. No es que con ello vayamos a terminar con "los falsos rotarios", que yo retrato en mi primer libro rotario publicado en el año 1981, pero sí estaríamos cumpliendo parte de nuestra misión, que no es otra que perseguir la idea de que todos los componentes de un club de Rotary hagan suyo el lema de "dar de sí antes de pensar en sí".

Nunca estará demás insistir en el cumplimiento de este sagrado objetivo cuando el mundo gira vertiginosamente hacía la incomprensión, la falta de lealtad y la pérdida de la dignidad, sin otras metas que no sean mirarse en el espejo y encontrarse guapo, sin importarle para nada lo que pueda ocurrir a su alrededor, incluso a sus más íntimos familiares.

Unido a ese sentimiento rotario que sabemos nunca nos abandonará, está el encuentro con la cultura de paz, algo también oculto o inexistente, para esa inmensa mayoría que comentamos, donde el valor material está por encima de todo, dándose el lamentable caso de tener que vivir entre personajes que son capaces de vendernos "por un plato de lentejas", sin medir ni pensar en las consecuencias de sus ignominiosos actos, destrozando empresas, hogares y familias enteras, cargados de culpas por sus malas acciones que después quieren ocultar volteando toda la basura del mundo hacia las ventanas ajenas, donde sólo ha habido toda la vida honradez moral y trabajo.

Con esas pendencias es con las que luchamos los rotarios. No los socios de los clubs -donde se esconden también "los falsos rotarios"-, los que luchamos somos los que conocemos todo el sentido de una filosofía donde no cabe el engaño. Donde prevalece clara y limpiamente El Objetivo de Rota-ry de "la aplicación del ideal de servicio por todos los rotarios, en su vida privada, profesional y pública".

No se trata de llevar el botón rotario en la chaqueta, se trata de llevarlo prendido en el corazón, eso que algunos no podrán hacer nunca, y que otros lucen con todo el orgullo del mundo aflorando en todos sus actos, aunque la vileza humana -con esa envidia que desenmascaraba el Dr. Alarcón, como un recurso de los desgraciados incompetentes- se empeñe en quererlos empañar.

D. Cándido Luis García Sanjuán fue siempre un gran rotario.