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Un matrimonio y sus tres hijos acampan en Playa Jardín por carecer de casa

Un matrimonio y sus tres hijos acampan desde hace tres semanas en una tienda de campaña en Playa Jardín, en el Puerto de la Cruz, por carecer de una vivienda digna y trabajo. Su situación es dramática y desesperada, y se ve agravada por las quemaduras que sufre uno de los niños en la planta de los pies.
R. BARRETO, Pto. de la Cruz
28/jul/08 6:56 AM
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Un matrimonio y sus tres hijos acampan desde hace tres semanas en una tienda de campaña en Playa Jardín, en el Puerto de la Cruz, por carecer de una vivienda digna y trabajo. Su situación es dramática y desesperada, y se ve agravada por las quemaduras que sufre la menor de los niños en la planta de los pies. La joven pareja está empadronada en la Ciudad Turística, aunque el cabeza de familia, natural de Icod de los Vinos, según cuenta a EL DÍA, vive en el municipio desde que tenía 16 años y ahora tiene 33 cumplidos, mientras que su esposa sí nació en el mismo. La pérdida de su vivienda por un incendio y el desahucio de un apartamento por falta de pago del alquiler, tras haber quedado en paro, complicaron su existencia hasta el extremo de verse obligados a mal vivir en la calle y depender de la solidaridad de los vecinos. En septiembre se le vencerá el subsidio de pago y aunque el ayuntamiento del Puerto de la Cruz concedió una ayuda de emergencia de 600 euros, ese dinero se ha destinado para la compra de alimentos y de la tienda de campaña que sirve de hogar a esta familia. Con esa cantidad sólo daría para el pago de una mensualidad de alquiler, sin contar la fianza. En el municipio resulta imposible encontrar casa por 300 euros y no consiguen nada.

Bruno y Mari sólo piden que se les consiga un alojamiento o casa provisional hasta que encuentren un trabajo y dicen no entender determinados agravios comparativos a la hora de establecer los criterios de asignación de prioridades.

Su esposa insiste en que "nosotros queremos que nos faciliten una vivienda por unos meses hasta que encuentre alguna ocupación, no pedimos una casa de por vida. Sólo pedimos un cuartucho con cuatro paredes, con lo indispensable para vivir adecuadamente".

"Si mi niña coge una infección en la playa -indica Mari - no respondo de mí. Desde octubre estamos en una situación muy precaria, aunque agradecemos el gesto que tuvo el ex alcalde del Puerto de la Cruz Marcos Brito de pagar de su bolsillo los gastos de hospedaje durante unos días", afirma.

Este joven matrimonio se queja de la falta de sensibilidad de la administración local por su caso, pese a la ayuda de emergencia.

Bruno tiene claro que "no vale la pena embroncarse con la Policía" para denunciar su precaria situación, pero advierte de que "nadie venga o intente quitarnos a mis hijos. A mis hijos no me los quitan por nada del mundo. Los niños están atendidos, no les falta comida, y todo gracias a la gente y a los medios de comunicación que nos ayudan".

"Yo puedo aguantar lo que sea -añade- pero mis hijos no y menos los más pequeños. No pedimos la vivienda para nosotros, sino para nuestros hijos".