Santa Cruz de Tenerife
ENRIQUE HIDALGO DE BIZCARRONDO

La tertulia de los Iriarte en Puerto de la Cruz


13/mar/02 18:23 PM
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CABILDO DE TENERIFE, CajaCanarias (Obra Social y Cultural) y Agencia Española de Cooperación Internacional son los patrocinadores que hacen posible que el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias en el Puerto de la Cruz nos invite a las sesiones que en el mismo tienen lugar a lo largo de todo el año, siendo estas reuniones las que enriquecen la vida cultural portuense que existió siempre en la ciudad del Puerto de la Cruz.

En el siglo XVIII tuvo lugar que en el municipio más pequeño de esta Isla aparecieran un conjunto de personas todas ellas unidas por la inquietud intelectual y el deseo vehemente de encontrar la razón y el ser de las cosas, acudiendo al estudio y a la investigación. Pero entre todas sobresale el ingeniero Don Agustín Bethancourt y Molina.

En la tarde del 28-02-2002 en el Puerto de la Cruz, otro ingeniero, D. Ignacio Torrents González, vicepresidente económico del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, le dedicó una sesión acercándonos al personaje universal que por sabiduría y perspicacia alcanzó fama merecida en toda Europa.

Aquí en su pueblo tiene en la Plaza de la Iglesia un busto de bronce con el uniforme zarista de mariscal, si bien fue por su condición de noble, un estudioso científicamente preparado para entender y desarrollar los problemas de ingeniería en el siglo XVIII (un tiempo de descubrimientos sensacionales que él vivía y estudiaba fascinado). Este portuense que desde pequeño con su hermana se inventaba hasta los juguetes con los que se entretenían, viajando como profesional por Madrid, París, Londres hasta Moscú, encontró otros juguetes que sirvieron para que esos pueblos viviesen mejor y lo hizo tan brillantemente que todavía perdura su recuerdo. En Madrid, creó la Escuela de Ingenieros; en París, intercambió conocimientos con los sabios de Francia; en Londres, le escondían las máquinas que con sólo echarlas un vistazo y de lejos descubría sus mecanismos revolucionarios; los británicos le acusaban de "espía" y era simplemente un superdotado que buscaba científicamente la solución de problemas que desafiaban a los estudiosos; en Moscú, creó la Escuela de Ingenieros y modernizó toda la red viaria cuyo diseño todavía perdura y la ciudad de Newgorod, célebre por las ferias, la remodeló de nuevo y la convirtió en una ciudad moderna que los rusos copiaron como prototipo.

Agotado por otros problemas de tipo familiar y por incomprensiones del poder político (envidias), falleció en San Petesburgo y allí está enterrado.

La tarde nos la hizo corta el ingeniero portuense Sr. Torrents González que nos prometió seguir contándonos para otra ocasión más cosas porque, según él, la vida de Don Agustín es increíble. Nos dio las gracias por la asistencia, la sala estaba llena de un público que lo quiere, es un fisco de chico que le hemos visto de toda la vida y le queremos. Ignacio Torrents González, un ingeniero portuense, excelente profesional y buena persona.