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Atutxa se aferra a un informe del fiscal para justificar su negativa a disolver SA

El ex presidente del Parlamento vasco esgrimió en su defensa el informe del anterior fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, en el que, antes de la ilegalización de Batasuna, señaló que la disolución de esta formación no implicaba la de sus grupos parlamentarios, que correspondía a las cámaras legislativas.
COLPISA, Bilbao
27/oct/05 21:14 PM
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El ex presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa (PNV); el ex vicepresidente de la Cámara, Gorka Knörr (EA), y la secretaria segunda, Kontxi Bilbao (EB-IU), negaron ayer los cargos de desobediencia y aseguraron que hicieron "todos los esfuerzos posibles" para ejecutar el mandato del Tribunal Supremo para disolver al grupo Sozialista Abertzaleak (SA) -"heredero" de la ilegalizada Batasuna- en el Legislativo autónomo,

En su declaración en la primera jornada del juicio que los sienta en el banquillo de los acusados del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, los tres imputados se esforzaron en desmontar las tesis de la acusación ejercida en solitario por el grupo Manos Limpias, toda vez que la Fiscalía retiró los cargos. Si son hallados culpables, Atutxa, Knörr y Bilbao podrían ser castigados con penas de dos años de inhabilitación y multa de 108.000 euros cada uno.

Los imputados llegaron al tribunal acompañados por la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao; la ejecutiva al completo del PNV con su presidente, Josu Jon Imaz, al frente; el secretario general de EA, Unai Ziarreta; o el coordinador de Ezker Batua, Javier Madrazo.

La defensa de Atutxa solicitó la suspensión del juicio hasta que el Constitucional decida sobre los recursos de amparo contra la resolución del TS de octubre de 2003 y que anularon los acuerdos de la dirección de la Cámara vasco contrarios a disolver SA.

El tribunal desestimó sin embargo la petición por lo que el juicio se inició con la declaración de Atutxa, que se prolongó durante dos horas. En euskera, Atutxa, que al igual que sus compañeros se negó a responder a las preguntas de Manos Limpias, esgrimió en su defensa el informe del anterior fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, en el que, antes de la ilegalización de Batasuna, señaló que la disolución de esta formación no implicaba la de sus grupos parlamentarios, que correspondía a las cámaras legislativas.

"Callejón sin salida"

Atutxa señaló que tanto él como Knörr y Bilbao hicieron "todos los esfuerzos posibles" para cumplir el auto del TS, pero aclaró que los integrantes de la Mesa del Parlamento "no teníamos ninguna vía" para cumplir un auto que, dijo, implicaba "una invasión de la soberanía del Parlamento". Atutxa apuntó además que la orden judicial lo situó en un "callejón sin salida" porque su cumplimiento los obligaba a "incumplir otra ley", el reglamento de la Cámara, que no contempla la disolución de grupos.

Con el informe de Cardenal como aval, Atutxa aclaró que para ejecutar la disolución de SA era preciso llevar previamente a cabo una "modificación" del reglamento de la Cámara, algo que planteó la presidencia el 5 de junio de 2003 y que fue rechazado por la Junta de Portavoces un día después.