Santa Cruz de Tenerife

La Laguna es la única ciudad que no celebra la festividad de su patrón

Un estudio de EL DÍA, desde 1497 hasta hoy, demuestra que la solemnidad se ha ido perdiendo con el paso del tiempo. Hubo un momento en que tuvo actos culturales y sociales, pero hoy en día todo ha quedado reducido a una misa y procesión del santo, sin cumplir nadie el compromiso de engrandecer la festividad.
D. BARBUZANO, La Laguna
27/jul/08 0:50 AM
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La ciudad de La Laguna celebra hoy el 511 aniversario de su fundación y la festividad de su patrón, San Cristóbal, que ha quedado tan relegado que las jóvenes generaciones y hasta como ocurrió hace años en un examen para nuevos agentes de la Policía Local creen que el patrón de Aguere es el Cristo de La Laguna, debido quizá a que hay una diferencia abismal entre los actos de las dos veneradas imágenes.

El ayuntamiento ha informado que la festividad de San Cristóbal se celebrará hoy, a las 19:00 horas, en el convento de Las Claras, con una función religiosa, tras la cual habrá una procesión cívica, en la que el santo irá acompañado por las corporaciones municipales de La Laguna y Santa Cruz, como es tradición, encabezadas por la alcaldesa de la ciudad, Ana Oramas.

La procesión partirá de la iglesia del monasterio, transcurrirá por la calle Nava y Grimón, rodeará la plaza del Adelantado y regresará por la misma calle hasta el templo religioso. A su término habrá lanzamiento de fuegos artificiales.

Y aquí queda todo. Los políticos mantienen silencio y se quedan tranquilos y los que se dicen ser defensores de La Laguna ni siquiera ya ponen el grito en el cielo.

Tan sólo el concejal del PSOE, Gustavo Matos, y el presidente de la Asociación en Defensa de La Laguna, Julio Torres, han dicho que "La Laguna no se merece esto. Una ciudad debe estar orgullosa de su patrón y celebrar un programa de actos y no reducirlo todo a un recuerdo, en cuanto a actividades culturales, musicales o sociales. Además se ha incumplido la propuesta que hizo una comisión especial y el compromiso adquirido por la corporación de solemnizar la festividad con una programación digna".

Julio Torres propuso, como ejemplo, rescatar actos de los programas antiguos y, como también eran pocos, enriquecerlos con otros nuevos como conciertos, creación de un Premio Ciudad de La Laguna dedicado a aspectos relevantes de Aguere o rendir homenaje cada año a un personaje ilustre de los muchos que tiene la ciudad, sin olvidar una semana de actividades culturales.

Sin la presencia del Pendón Real, la Bandera de la Ciudad, las tropas del Ejército y las autoridades con gran etiqueta, se ha conseguido, como quería el ayuntamiento y movimientos independentistas, que hubiera paz en las calles, pero éstas también se han quedado sumidas en la más profunda tristeza en un día donde debe imperar la alegría por ser fiesta.

Los políticos dijeron el año pasado que "la solemnidad que pierda este año la festividad por la no presencia del Pendón Real será recuperada a partir de 2008 con la organización de actos como se merece todo patrón de una ciudad. Ello se hará siguiendo las recomendaciones que hizo la Comisión Especial para el Estudio del Papel Protocolario e Institucional del Pendón de la Conquista: Se recomienda que el Ayuntamiento de La Laguna acuerde la realización de actos, encuentros, exposiciones o eventos, que refuercen la importancia de la fecha del 27 de julio para la ciudad de La Laguna, y así promover una participación más activa de los ciudadanos en la conmemoración de la fundación de nuestro municipio".

Una recomendación, de la que se habló antes, que parece que se ha apagado en la memoria del equipo de gobierno del ayuntamiento, que no está atento para un hecho histórico como es el aniversario de la fundación de una ciudad y la festividad de su patrón, pero sí que se le ilumina la mente para quitar aquellos elementos que le gusta al pueblo como pueden ser los faroles fernandinos.

Pero aquella comisión recomendó algo más: "Es necesario dotar de mayor relevancia el día de la ciudad, por lo que significa su fundación, como ciudad de paz, integradora de culturas y ejemplo y origen de las otras fundaciones, todos ellos valores que en sí mismos son motivo de celebración. Las personas consultadas han recordado la falta de arraigo entre los laguneros que tiene el 27 de julio y la ceremonia del traslado del Pendón".

El día que se quiera rescatar las antiguas fiestas se debería tener en cuenta el deber de asistir al culto de San Cristóbal, con cruz alzada, todos los curas del beneficio, como los de Santa Cruz, Güímar, El Sauzal y Taganana. En la plaza del Adelantado, decorada con farolillos de papel, habría paseos extraordinarios y un concierto especial a cargo de la Banda Municipal de Música de La Laguna.

Al ser el patrón de los taxistas, éstos, con sus coches perfectamente engalanados, tendrían que llevar de excursión a los internos en el Asilo de Ancianos de La Laguna como en el pasado. Pero antes, los taxis tendrían que ser bendecidos en la fachada de la Catedral. Luego recorrerían varios pueblos de la Isla, con almuerzo especial ofrecido cada año por un ayuntamiento determinado, para finalizar en la plaza del Adelantado, donde se celebraría el festival de variedades.

Una larga historia

La Laguna cuenta con dos imágenes de San Cristóbal, una del siglo XVI, que se conserva en Santo Domingo, y otra más moderna que se venera en el convento de Santa Clara, que es la que saldrá esta tarde en procesión. San Cristóbal fue el primogénito y unigénito de un rey cananeo, y nació en Sidón o en Tiro. Antes de ser bautizado se llamaba Relicto. Tenía gran porte y estatura, cabello rubio, ojos claros y una mirada penetrante, y despertaba en todos una excepcional simpatía.

El periódico lagunero La Cruz dio a conocer en 1925 el origen de la festividad de San Cristóbal, remontándose a la promesa que hizo el 25 de julio de 1496 Alonso Fernández de Lugo al conquistar la Isla, relativa a que el patrón de La Laguna y de Tenerife sería San Cristóbal.

Al principio la festividad se celebró en la iglesia de La Concepción hasta 1521, en que se edificó la iglesia de Los Remedios (hoy Catedral), llevando -dice el periódico- "los agitadores del nuevo templo la fiesta a la ermita de San Cristóbal, que se alzaba a las puertas de la ciudad y sobre el terreno en que se libró la batalla de La Laguna, en la que murieron el gran Bencomo y su valiente hermano, Tinguaro.

El Cabildo, ofendido, decidió que la festividad se celebrara en la parroquia de Los Remedios, donde se hizo durante muchos años hasta que un visitador mandó que se alternara hasta 1819, en que establecido el Obispado de Tenerife en Los Remedios correspondió a dicha iglesia celebrar la fiesta del patrono del Obispado y Aguere.

A esta fiesta, según disponían las reales cédulas, estaban obligados a asistir todos los beneficiados y curatos de Tenerife. A finales del siglo XIX, con la decadencia de cultivo y exportación de los vinos la pobreza se cirnió sobre el Archipiélago, lo que motivó que la fiesta decayera.

Más tarde la fiesta recuperó solemnidad y contó con la asistencia de las autoridades militares, el Batallón de La Laguna, las antiguas Milicias Canarias.

Con la primera imagen de San Cristóbal se celebraron las fiestas hasta 1819 y la segunda fue recogida de la ruina del retablo de su ermita por parte del capellán de la capellanía del fundador, Ventura Salazar y Benítez de Lugo.