Santa Cruz de Tenerife
JUAN MARRERO GONZÁLEZ *

El "botellón" y el "buen vino"


15/mar/02 21:53 PM
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AUNQUE DE MUNDOS no sólo diferentes se trata, sino más que incompatibles contrapuestos, mezclo aquí este emergente fenómeno "jóvenes-noche-alcohol" del "botellón", al cual hay que darle urgentemente la mejor salida, con el de la ancestral cultura del "buen vino", entendida ésta como beber con moderación, cumplidos los 18 años, en las comidas principales, siempre después del mediodía, no todos los días, no "necesariamente", nunca en la calle, preferentemente en reuniones maduras y sensatas, recreándose en su calidad... vino de calidad garantizada, todo lo que constituye un sabio y rico tesoro de la cultura occidental y de la muy salutífera dieta mediterránea.

"El vino que se bebe con medida jamás fue causa de daño alguno", asegura Cervantes; y decía Baudelaire: "Si el vino desapareciera (...), creo que en la salud y en el intelecto del planeta se abriría un vacío, una ausencia y una carencia mucho más espantosos que todos los excesos y desviaciones de los que se hace responsable el vino". También "lámpara del intelecto" le llamó Bürger.

Y sabemos que el vino es incompatible con el alcoholismo: el alcohólico necesita beber desde muy de mañana bebidas espirituosas, más ricas en alcohol que el vino puro al cual la sabia Naturaleza limitó su graduación a los 14º máximos, normalmente 11-12º, alcohol siempre arropado y contrarrestado con una gran riqueza de sustancias alimenticias y medicinales. Recordemos que la antigua URSS, el país del máximo alcoholismo, desarrollaba un vasto programa de plantaciones de vid que le convertiría en el primer productor mundial de vino, sólo para combatir aquel cáncer nacional del alcoholismo generalizado que aún allí subsiste.

Mientras que el alcohólico y el "botellón" admiten en ayunas licores de dudosa procedencia y de altísima graduación, el buen bebedor de vino, el no habitual, disfruta sapientemente de la infinidad de aromas y sabores de frutas y flores, de especias y maderas..., que la Madre Naturaleza recoge en la sagrada copa del vino que ha alimentado e iluminado la mente de místicos y filósofos, intelectuales y poetas... Nada pues más alejado del "botellón" (que es quizás grito de rebelión, loco y falso escape de una juventud que quiere desinhibirse, evadirse de sus conflictos psicológicos, de un presente frustrante sin ilusión ni alegría constructivas, de un panorama futuro desalentador e inseguro...) que el "buen" vino que hace pensar, soñar, creer y crear, en suma "amar la vida".

Consecuentemente, creo que sería, pues, muy positivo que los Ayuntamientos de nuestra Isla, amén de otros cursos, organizasen gratuitamente "Cursillos de Cata de Vino" para la juventud.

* De la "Cofradía del Vino de Tenerife"

Premio "San Andrés 99"