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Este cuerpo delgado, yerto, de admirables proporciones, produciendo una sensación que no se olvida fácilmente, es una talla en madera policromada, que según cuenta la tradición, pertenecía primitivamente a la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Cristo, fundada hacia 1530 y que en el siglo XVII pasó a ser propiedad de la cofradía de la Humildad y Paciencia, que se extinguió después y se refundió en la cofradía del Rosario. Recientes estudios realizados por el investigador Lorenzo Santana, apuntan una hipótesis nueva sobre los orígenes de esta interesante imagen, que llegaría a La Laguna gracias a la familia García Arguijo, quienes la tenían primeramente en su oratorio particular; se trataba de un "ecce homo en su arca" y no será hasta el 20 de marzo de 1591, según lo testifica una escritura pública, cuando esta talla pase a las dependencias del convento dominico, concretamente a la capilla mayor donde estaban sepultados los padres de don Juan García Arguijo, quien a partir de su testamento va a establecer una estrecha relación con dicho convento.
Decir que la procesión fue costeada durante un tiempo por Doña Magdalena de Ponte, viuda de Esteban de Llerena Calderón, siendo cedida por esta dama a la mencionada cofradía de la Humildad en 1682; una cofradía que en un primer momento estaba constituida por los propios religiosos del convento, pues son ellos, como nos comenta Lorenzo Santana, quienes la tienen colocada en la capilla del Capítulo, en su claustro, presidiendo sus sepulturas y los que costean la procesión pidiendo limosnas por las calles el Jueves y Viernes Santo, incluso a veces se nombran como la cofradía de la imagen.
Una imagen que ha sido utilizada como crucificado, puesto que presenta los brazos articulados a base de telas encoladas; siendo, junto con el que se encuentra en la iglesia de la Concepción, los únicos que presenta estas características en La Laguna.
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