|
Sobre el seno de María, queda el cadáver de Jesús. Una Virgen, sentada y sin fuerza, traspasada por los sietes puñales de la angustia, acoge en su regazo el hijo muerto. Pero no lo contempla, pues hora hacia lo alto, con inconsolable dolor.
En esta paso donde aparecen estas dos imágenes, formando un conjunto muy equilibrado. El Cristo es una obra en madera policromada y la Virgen está realizada en maderas y telas encoladas. La primera es de 1686, obra de Lázaro González de Ocampo y la Virgen es de autor desconocido. Están colocadas en un retablo hornacina en la nave de la derecha de la parroquia matriz lagunera. La talla del Cristo al parecer, le fue encargada a Lázaro González de Ocampo por el licenciado Don Bernardo Martín Fleitas y entregada a la Hermandad del Santísimo Sacramento en 1688. La donación al patronato de los Dolores, o la Piedad, se celebró el 21 de Marzo del año referido.
El Cristo yacente es una de las más bellas obras realizadas por dicho escultor, donde demuestra los conocimientos que tenía con respecto a la anatomía del cuerpo humano. Fue utilizado como Cristo difunto, puesto que presenta los brazos articulados a base de telas encoladas, pues hasta hace unos años era costumbre hacer con este crucificado la función del descendimiento.
En cuanto a la Virgen, presentaba ciertos problemas en su estructura primitiva, siendo sustituida por la actual. La antigua era de talla completa en madera policromada y estofada; actualmente se nos ofrece de candelero y, a diferencia de la anterior, rompe esa unidad que tenía el grupo original. De ésto deducimos que se trata de dos piezas que salieron de diferentes talleres. En la actualidad han sido ambas restauradas.
|