|
La impresionante imagen del Cristo de La Laguna sobresale tanto por su calidad artística como por su importancia devocional que supera el ámbito de la Ciudad. Aunque se le ha supuesto de factura sevillana, atribuéndose al primer Adelantado su traída a la Isla, sucesivos estudios han abundado en otras posibilidades. Así, cobra cada vez mayor crédito su procedencia de los Países Bajos o nórdico como indica Joaquín Yarza, mientras que Francisco Galante y Costanza Negrín, señalan un origen brabazón, incluso esta última apunta el nombre de Jacob van Cothem como su posible autor
Paralelamente, las investigaciones documentales parecen demostrar que el inicio de su devoción no se produjo hasta la segunda mitad del siglo XVI, y no a partir de 1520 como señalan ciertas tradiciones.
Una imagen que ha sido punto de inspiración para muchos escultores, pintores, incluso poetas y escritores, pues su devoción ha traspasado nuestras fronteras. Una imagen de Cristo crucificado que la encontramos en numerosas obras pictóricas de las distintas iglesias, conventos y ermitas de nuestro archipiélago, como en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Teguise o en la iglesia de Los Remedios en Yaiza, ambas en Lanzarote. También existe numeroso fervor hacia esta imagen del "Cristo morenito" en el Nuevo Mundo, donde tanto la Vera efigie de la Virgen de Candelaria como la del Cristo de La Laguna, fue llevada por los numerosos canarios que emigraron a América, llevando en su corazón lo más querido de su tierra.
En cualquier caso, esta ha sido la principal imagen devocional de la Ciudad a lo largo de sus últimos cuatro siglos de historia. Su participación en la Semana Santa, iniciada en a finales del siglo XVI, contó en sus comienzos con la protección del Cabildo de la Isla y, porteriormente, de su aristocrática Esclavitud. Procesiona en la madrugada del Viernes Santo y en su recorrido se hace estación en los templos de la Ciudad, meditándose en ellos las siete palabras.
|