|
Este paso único en Canarias esta compuesto de varias figuras, en concreto seis que pertenecen a distintas épocas y autores. Así, la imagen del crucificado es una talla en madera policromada del año 1670, procedía de Garachico y es obra del escultor gomero Francisco Alonso de la Raya, discípulo de Martín de Andújar, que tenían su centro en la isla baja donde podemos encontrar multitud de piezas de ambos.
Por lo que respecta a la antigua Dolorosa procedía de la Casa de Castro. Del San Juan se ignora su procedencia y la Magdalena la dio Antonio Rojas. Todas las piezas las reunió para conformar este espléndido Calvario, único en las islas, don José María Argibay. Decir que tanto la Dolorosa como el San Juan y la Magdalena han desaparecido.
Las actuales obras, más enérgicas y toscas que las anteriores, son de Ezequiel de León. El San Juan, en su mirada muestra el profundo dolor que siente al ver al Mecías clavado en el madero; la Magdalena, abrazada a la cruz, muestra su arrepentimiento ante Cristo, mientras que María es puro dolor y desesperación ante su hijo muerto.
En cuanto a los ladrones, son dos obras toscas y desproporcionadas, sin conocerse su autoría. Sin embargo, Pablo Amador, tras haber restaurado dichas imágenes, apunta que tienen un origen cubano, pues presentan esa tosquedad y corpulencia propia de ciertas obras que ha estudiado en la isla caribeña.
Lo que único que se sabe de estas obras es que estaban en el antiguo cementerio de San Rafael en Santa Cruz y posteriormente, con la inauguración del nuevo cementerio, pasan al Calvario de San Lázaro. Unas piezas, las de Dimas y Gestas, que tras la restauración han recuperado su color original, ganando las esculturas en elegancia y expresión.
|