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Las imágenes que componen este paso procesionaban primitivamente de forma separada integrando el cortejo y la escenificación del Santo Entierro. Actualmente forman un conjunto en el que no participan la imagen de Cristo ni la de la Virgen, pero que sin embargo pretende representar el momento de la unción y la mortaja del cuerpo del Señor una vez descendido de la Cruz, que preside la escena. Son obras en madera policromada y de diversa procedencia. María Magdalena se piensa que es obra de Fernando Estévez y recuerda mucho a la que desfila junto al Cristo del Amor Misericordioso; las restantes como Nicodemo y José de Arimatea son de autor desconocido, aunque se piensa que pudieran ser del mismo autor que la Magdalena. En cuanto a la efigie de San Juan, presenta muchas semejanzas con las obras de Rodríguez de la Oliva, recordando a la misma imagen de San Juan que se encontraba en la malograda iglesia de San Agustín.
Una representación la de los Santos Varones que abundan sobre todo en la "Isla Baja", donde aparecen con diferentes posturas y tamaños, incluso con unos gorros en forma de pináculos muy característicos, dando a la Semana Santa del norte de la isla un toque muy especial, pues son imágenes que muchas veces tienen un canon superior al normal.
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