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Este paso donado por la familia Acuña Dorta, quiere representar uno de los misterios de la Pasión de Cristo, es obra del escultor catalán Bochaga y representa una de las tres caídas de Cristo mientras se dirige al monte Calvario para ser crucificado. En su andar se haya acompañado por el Cirineo, un centurión romano y un sayón. La escena recoge el momento en el que el Cirineo, posiblemente la escultura más bella de cuantas aparecen, le ayuda a levantar el pesado madero. El legendario romano, ataviado con la indumentaria propia de la época (la coraza, el casco y la lanza), parece inquieto y dirige su mirada a Jesús arrodillado. Detrás de la imagen de Cristo atormentado, aparece el sayón que sujeta la cuerda que rodea el cuerpo del Hombre coronado de espinas, sosteniendo en su mano izquierda unos grilletes.
Destaca en esta obra el estudio anatómico, demostrando el gran interés del escultor por el detallismo, en sus piernas y brazos, así como en su pecho.
Señalar, por último, que la cruz original fue sustituida por una de mejor calidad, al igual que la cabeza del legionario, que fue remplazada por otra obra del ebanista Faustino Alvarez, quien también es autor de la cenefa que decora el paso.
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