"Sobre su cabeza pusieron escrita su causa: Este es Jesús, el Rey de los judíos". (Mateo 27.37)
Historia de la talla
Esta obra sustituye a la anterior, destruida al declararse un incendio en la iglesia de San Agustín el 4 de junio de 1964. Era una pieza del imaginero güimarero Lázaro González de Ocampo, quien realiza una "imitación" de la que se encuentra en la ciudad de Burgos para ofrecerla a la Hermandad de la Cinta por haberle admitido como cofrade. El madero para la talla lo dona el marqués de Villanueva del Prado, y el estofado de la imagen se lo encomienda la Hermandad al pintor Cristóbal Hernández de Quintana, que recibe por su trabajo 150 reales; aunque hay que decir que ambos autores realizaban las obras en común, pues Lázaro González las hacía y Cristóbal Hernández las estucaba o policromaba. Se comienza a tallar el Cristo el 26 de julio de 1680 y se concluye el 18 de octubre del mismo año.
En cuanto a la imagen actual es del imaginero Ezequiel de León quien realiza una réplica de la anterior, aunque dista mucho de la que saliera de la gubia de González de Ocampo. Como elementos iconográficos destacan una enagua sobrepuesta al paño de pureza y los cuatro clavos, típico de los crucificados románicos. Decir también que en los últimos años se ha recuperado la tradición de unos huevos de avestruz que se colocan a los pies de la cruz y que según la tradición fueron donados por un mercader al Cristo que se encuentra en la ciudad de Burgos. Una tradición que se extendió al resto de crucificados de este tipo.
Historia de la cofradía y hábito
Su cofradía que desfila habitualmente el V Domingo de Cuaresma, está conformada por miembros de las distintas cofradías de nuestra ciudad, visten túnica y capirote negro y en el pecho llevan un corazón dorado como símbolo agustino, es decir, de la iglesia de donde salía antiguamente dicho paso.