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Miércoles,
24 octubre 2001
Gilberto, entrenador: "Es un sacrificio constante, te dan más de lo que pueden"
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JORNADA, S/C de Tenerife
Gilberto Mendoza comienza su cuarta temporada como entrenador del Ademi. Con anterioridad, fue jugador del deporte de la canasta y llegó a dirigir a equipos de la base. "El primer año estuve de prueba para ir cogiendo confianza con ellos. Cuento con su ayuda. El baloncesto es igual, la única diferencia es el tema de las sillas, pero las jugadas son muy parecidas. En otros aspectos existen diferencias".
Gilberto detalla que, después de cuatro años en este equipo, "soy más flexible con ellos, les permito un poco más que antes, pero también saben que cuando me pongo serio se acabó el cachondeo".
El técnico del Ademi menciona que en estos años ha cambiado mucha gente en el equipo. "Se nos han ido algunos jugadores a otros equipos y contamos con gente nueva, que ha llegado con mucha ilusión".
Gilberto Mendoza dice que "este año haremos todo lo posible por subir a División de Honor, pero no sé si lo lograremos".
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El máximo responsable técnico del Ademi expresa su facilidad para adaptarse a este tipo de deportistas. "Yo, que también tengo un niño con problemas, tuve la suerte de verles jugar algún partido, así como varios entrenamientos. Entonces, ya no me chocaba ver cómo se pegaban los golpes con las sillas".
Gilberto confiesa que "yo llamo baloncesto al que realizan mis jugadores y al otro le digo el baloncesto que practican las otras personas". Asimismo, asegura que en este baloncesto se desarrolla una cuota más de sacrificio. "Hay muchos chicos que cuando vinieron aquí sólo movían la silla como de paseo, y los ves ahora y te piden las menos ayudas posibles. Se les pasa los problemas psicológicos, están pensando en hacer deporte, ponerse fuertes, se trata de un sacrificio constante. Y si tú les pides más, ellos intentan siempre darte más de lo que pueden, porque saben que es posible", apostilla Gilberto.
CÁNDIDO
"Un día fui a ver un partido y me gustó"
Cándido Palmez (ex portero en el juvenil del Santa Úrsula) sabía que existía un equipo de silla de ruedas, pero no estaba al tanto. "Un día fui a ver un partido y me gustó y vine". Para la vida de Cándido pertenecer a este equipo significa mucho. "Por lo menos te entretienes y haces deporte y no te quedas en casa sin hacer nada. No llevo ni una temporada. Cuando vine, el entrenador me enseñó lo esencial y me dijo que yo valía. Cándido, que de pequeño jugó alguna vez a baloncesto con los compañeros del colegio, subraya que en el equipo se respira un buen ambiente".
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