CAZADO el oso, ahora hay que ponerle precio. El Tenerife es
un equipo de Primera División.
Está entre los 20 mejores, pero debe definir su estatus, que guarda
una relación directa con el poder adquisitivo que tenga el club.
El Tenerife de Pérez
ha sido y debe volver a ser ambicioso por definición, porque los
clubes son como sus dirigentes, pero para manejar cantidades de
dinero que nos acerquen a la lucha por objetivos hay que ampliar
las fuentes de ingresos y en esa tarea debe involucrarse todo el
mapa de beneficiarios, directos o indirectos, de la presencia del
equipo en la élite. Hay fórmulas en curso en otras comunidades que
pueden ser importadas aquí, para ayudar a este equipo a luchar por
ser grande. Ya no quedan dudas de que al pueblo le interesa el Tenerife.